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Chau, hasta el próximo muerto

Vidrio de la redacción de Charlie Hebdo tras el atentado
   La noticia de la semana ha sido el ataque a la Revista satírica francesa Charlie Hebdo, un medio dedicado a un humor irónico destinado a burlarse vía caricaturas y prosa de religiones y política en general. Tres hombres jóvenes de nacionalidad francesa ingresaron a la editorial armados con fusiles automáticos Kalashnikovs y matando a diez integrantes de la revista. En su afán de ingresar y salir de la redacción, los atacantes abatieron a dos policías. Las imágenes que circulan sobre el atentado provienen de filmaciones con celulares, hechas por personas que lograron escapar del lugar por terrazas y azoteas. Según un testigo que presenció el hecho, los ejecutores ingresaron al recinto al grito de “Allahu Akbar (الله أكبر)” que significa “Dios es el más grande”. Esto permitió a la prensa asociar rápidamente el episodio con el extremismo islámico. A partir de esta deducción, se sostiene que los atacantes habrían realizado el atentado en venganza por la continua inclusión de caricaturas sobre el Profeta del Islam Muhammad, práctica insultante para los musulmanes pues está prohibido asociar el mensaje religioso con imágenes. Según otros dos testigos, los extremistas indicaron pertenecer a una celúla de Al-Qaeda en Yemén.
   Éste hecho aberrante ha despertado no sólo el terror en los franceses sino también el horror de la sociedad internacional ante tamaño atentado. No obstante, también ha despertado opiniones diversas y controversiales en la arena del debate, pues tanto los hechos en sí como su significado han sido motor de visiones opuestas.

El ataque a la revista

   Si bien las fuentes periodísticas informaron que fueron tres el número de atacantes, en los vídeos del hecho sólo aparecen dos personas, aún tomada la escena desde distintos ángulos. Las calles que circundan la editorial se observan sorprendentemente vacías y algunos usuarios de internet intentaron demostrar que en la captura de pantalla del vídeo los espejos del auto de los atacantes son blancos y en la foto del hecho ya consumado son negros. Otra cuestión que se prestó al debate fue la ejecución del policía a quien se le dispara con el AK-47 en modo manual desde una distancia de unos 15mts. hiriéndolo aparentemente en la pierna, hecho que lo hizo caer al piso y facilitar la tarea del atacante quien luego de acercarse hasta él lo ejecutó a centímetros directo a la cabeza. La sorpresa de algunos usuarios se basó en la ausencia de derramamiento de sangre ante el disparo y hasta figura en Internet un vídeo en slow motion ( cámara lenta) que parece indicar que el disparo final pega a un costado de la cabeza del policía y no en ella. Todas estas cuestiones que, al ser captadas por vídeos de baja calidad, no permiten ni su confirmación ni su incredulidad.
   En verdad, las hipótesis inscritas en la ya conocida teoría de la conspiración parecerían poco aplicables para el caso Charlie Hebdo de no ser por los datos casi infantiles que la policía indicó tener para perseguir a los extremistas. Con una similitud llamativa a lo ocurrido en el atentado del 11 de septiembre a la hora de investigar a los ejecutores (el pasaporte de uno de los secuestradores del avión fue hallado en las ruinas del World Trade Center), la policía francesa halló en uno de los autos robados por los atacantes, el documento de identidad de uno de ellos, lo que permitió iniciar su persecución. No es claro cómo se supo que su compañero era su hermano aunque se ha informado que, habiendo existido un tercer atacante, éste se habría entregado a la policía post-atentado y podría haber brindado cierta información.

El supermercado judío, la novia del secuestrador y la fábrica de la muerte

 
La operación policial para abatir al 4to extremista
   La pesadilla parisina continuó en un supermercado de comida judía, donde un cuarto extremista tomó el lugar manteniendo rehenes. Sin ser muy claro el modo en que sucedió, la prensa francesa se comunicó con éste hombre mientras tomaba el supermercado; el secuestrador indicó que pertenecía a la organización radical islámica conocida como Estado Islámico y vinculó su ataque con el de Charlie Hebdo, creando una gran confusión pues, Estado Islámico y Al-Qaeda, son dos organizaciones terroristas distintas aparentemente sin coordinación alguna entre ellas. Luego de la tensión, la policía abatió al secuestrador.
En otro hecho que parece y no parece estar conectado con esta oleada de extremistas en Francia, la novia del secuestrador del supermercado habría matado a una policía escapando luego en avión hacia Siria.
En el último eslabón de la cadena del horror francés, los hermanos que atacaron Charlie Hebdo fueron acorralados por la policía en una fábrica de las afueras de París. La prensa francesa logró comunicarse con los extremistas mientras se amotinaban en la fábrica y allí confirmaron que pertenecían a Al-Qaeda de Yemen. Desafortunadamente para la investigación de los hechos, los extremistas fueron abatidos por la policía.
¿Nos vemos en el próximo atentado, en el nuevo bombardeo o en la próxima invasión?
Soldado francés en el ataque a Mali (2012)
   En una nota al Director de la revista Charlie Hedbo y ante las críticas de la comunidad musulmana por su costumbre de dibujar al Profeta Muhammad, él indicó que entendía que el Profeta era alguien sagrado para los musulmanes [aunque la afirmación sea de por sí una premisa falsa], pero que no lo era para él que era ateo. Y como él vivía bajo las leyes francesas y no las del Corán, era libre de decir lo que quisiese y dibujar lo que le plazca, pues la ley francesa no lo prohíbe. Y vaya que es cierto.
   Por otra parte, también es cierto que es de público conocimiento que esbozar imágenes del Profeta del Islam es sumamente ofensivo para la comunidad musulmana, siendo ésta de gran número en Francia y Europa en general. Obviamente, ninguna ofensa de éste tipo le da derecho a alguien que se cree representante de una comunidad -aún sin serlo en absoluto- el derecho de matar a quien lo ofende (y mucho menos a quienes lo rodean y nada tienen que ver con el problema). Esto lo comprende bien casi toda la comunidad islámica, la cual ha denunciado anteriormente y en reiteradas ocasiones a la revista por medio de sus instituciones religiosas representativas y vía los canales legales franceses e internacionales.

   El fanatismo religioso existe, en el Islam y en otras religiones. Existió casi prácticamente desde el mismo origen de las religiones. Hoy en día parece que el extremismo islámico está de moda o que es aquel que más resalta en las noticias periodísticas. Pero hay que estar atento al leer las intenciones periodísticas subyacentes a la hora de (des)informar. Si un avión secuestrado por Al-Qaeda se estrella contra el World Trade Center, ‘ha sido el Islam por medio de sus brazos extremistas y violentos que ha intentado golpear al Occidente civilizado’ y no una fuerza política trasnacional radical con sede en Iraq y Afganistán quien lo ha hecho. Si una bomba explota en la AMIA y otra en la embajada de Israelí, es ‘el Islam extremista quien ha atentado contra los valores judíos en el mundo’ y no los intereses iraníes de disputarse el poder regional con Israel. Si cuatro radicales franceses atacan la editorial de una revista mientras otro toma un supermercado, siendo ellos franceses pero supuestamente musulmanes, significa que ‘el Islam ha atacado a Europa mostrando sus dientes arcaicamente afilados’. No parece significar que cuatro hombres politicamente radicalizados han utilizado al Islam como un corpus teórico de su levantamiento contra el mundo occidental, capitalista y excluyente. No obstante, es curioso observar que si Estados Unidos, un país claramente cristiano protestante, invade Iraq y Afganistán, no ha sido el cristianismo quien lo ha hecho. Si Israel invade Siria, Palestina y Jordania, no ha sido el judaísmo quien lo ha hecho. Y si India bombardea Pakistan, no fue el Budismo quien lo hizo. Porque, justamente, las religiones no bombardean, no invaden, no matan ni destruyen; son la política y la economía imperiales que usan a la religión de corpus teórico argumentativo de su eterna ambición y realizan esos actos de barbarie. Y pese cuanto le pese a todos los agnósticos y ateístas militantes que esperan estos casos con el cuchillo entre los dientes para repetir como fonolas su frase celebre: “la religión es el problema, las religiones son el cáncer del mundo”, les duela lo que les duela a los fanáticos del saber y de los Beatles: cuando y donde las religiones no existían, la guerra existía igual y era, al igual que hoy, una expresión más de la lucha humana por la búsqueda del poder.

La cuestión es que un hecho tan reprobable como el sucedido, más allá de todo lo que deseamos que nunca hubiese pasado, nos obliga a reflexionar sobre muchas cuestiones. Una de ellas es la libertad de expresión como bandera de la sociedad liberal. Que nadie puede matar a otro por decir, dibujar o expresarse cualquiera la forma en que lo haga, lo sabemos (casi) todos. Pero, ¿la condena de un hecho tan abominable nos convierte en Charlie Hebdo? ¿Nos convierte en esos tipos de medios de comunicación que utilizan su gran poder mediático para avivar el fuego social haciendo escuela del humor sectorizante? ¿Somos Charlie Hebdo? ¿Somos soldados de la libertad de expresión cualquiera fuese su mensaje? ¿Sería gracioso que el Mundo del Pobre dibuje a las víctimas de Paris agujereadas por lápices que salen del cañon de un AK-47? Nosotros creemos que no lo sería. Que no corresponde. Que no es constructivo ni social ni mediáticamente expresarse públicamente en detrimento del otro. Y esto no significa no valorar la libertad ni significa no tener sentido del humor. Significa valorar esa frase hecha tan cursi como la conocemos: “mi libertad termina donde empieza la del otro”. Significa que tener un medio de comunicación masivo, es tener poder; es tener la capacidad de hacer escuela y hay que tener cuidado con que ideas se difunden, porque no todo el mundo tiene la capacidad de discernir lo que es un chiste de lo que no lo es, de lo que es un estereotipo de lo que no lo es. Vivimos en una época de cambio, en una etapa del desarrollo de las sociedades humanas donde la cima de la pirámide del poder mundial se disputa entre el poder financiero global y los medios de comunicación (cuando no es una combinación de ambos). La prensa posee en la actualidad un enorme poder de formación social y una gigantezca capacidad de subjetivización de la realidad conforme a criterios claramente pre-establecidos. ¿esto quiere decir que no debe existir Charlie Hebdo o la Revista Barcelona? No, no. Pueden existir porque existe la libertad de expresión y hay que respetarla, pero eso no significa que yo sea Charlie Hebdo. O, que en todo caso, soy Charlie Hebdo, soy palestino, soy un civil iraquí o sirio, soy cubano, soy negro en Texas, soy homosexual en Paris, etc, etc.

Otro hecho interesante para debatir es si efectivamente el Islam es una religión belicosa o si, en todo caso, es un conjunto de normas y costumbres fácilmente tergiversables que permiten -dependiendo el receptor del mensaje- establecer distintas interpretaciones dentro de las cuales se incluyen las violentas. Los numerosos casos que muestran el accionar del extremismo islámico parecen confirmar que las tergiversaciones del mensaje religioso pueden ser recurrentes, sin embargo, si se compara el número de extremistas islámicos con los mil millones setecientos mil musulmanes existentes actualmente, se puede observar que el porcentaje de “radicales” dentro del Islam es relevantemente minoritario. Éste cálculo simplista permite una clara analogía: que un pequeño sector del peronismo sea (o más bien haya sido) belicoso no indica que el movimiento político en su totalidad lo sea; que un sector del llamado “movimiento político de izquierda” sea (o lo haya sido) belicoso no indica que la izquierda es un movimiento político de radicales jacobinos, etc., etc. Éste fenómeno parece más bien indicar que el Islam aparece en la contemporaneidad (apróximadamente desde la caida del muro de Berlín y hasta que el gigante chino decida despertar de su siesta), como el paradigma o la ideología que más fuertemente se planta frente al todavía imperante liberalismo capitalista occidental representado por Estados Unidos y la vieja Europa. Esto no significa que el Islam se haya auto-colocado en éste ring ideológico del poder global sino que lo hayan colocado allí adrede, por estar (en el ideario global colectivo) asociado con Oriente Medio, zona geopolítica clave desde finales del siglo XIX. Si la película del boxeador Rocky se inventara en éste momento y no en los 80′, ¿contra quién cree usted que pelearía el héroe norteamericano de pantalones rojos y blancos a rayas? ¿Contra un ruso fornido o contra un barbudo de kefya blanca que se entrena en las montañas de Pakistán?

Haber hecho del Islam el pobre retador del campeón del mundo de los pesos pesados, ha despertado la simpatía de los rebeldes del sistema por su mensaje, pero no por su mensaje puro. Que existan musulmanes politicamente radicalizados no significa que el Islam sea una religión radical y extremista como que existan judíos sionistas no significa que el judaísmo sea una religión invasora, egoista y mercenaria. Pero para ser un free-lancer de una revolución que todavía no puede ser, hay que hacer las cosas en nombre de algo o alguien. Matar o matarse por Dios tiene, tristemente, algo más de sentido que hacerlo porque el sistema no me gusta y siento que me excluye. Lo tiene simplemente porque como creer en Dios (por medio de cualquier religión) significa creer en una vida después de la muerte, el morir en esta vida no es más que un gran hito que permite dejar de sufrir aquí para gozar allá. Cuestión que, siendo agnóstico, no dotaría de sentido a la proeza, pues muero aquí para no ver el cambio que pretendo. Éste es uno de los penosos motivos por los cuales los radicales de hoy eligen tergiversar el Islam como argumento de su disconformidad con el sistema imperante, como antes elegían a la izquierda revolucionaria o a la derecha católica o al nazismo o al sionismo o cual fuese el paradigma que dé un mínimo de lugar a la utilización de una ideología de cierta índole, de forma que pueda convertirse en un argumento político de carácter violento. Ser un extremista (o terrorista como aman decir los medios de comunicación masivos y la gente en general repitiendo como tarados las imposiciones lingüisticas del discurso imperialista de George W. Bush y compañía) no es ser un “Yihadista”. La Yihad es un concepto muy complejo en el Islam y no tiene absolutamente nada que ver con lo que lo asocian ni los extremistas ni los medios de comunicación que relatan sus anti-proezas. Para usted expresar su idea acerca de que el Islam no es una religión de paz, estudielo, ya que no lleva 1500 años de elaboración ideológica para sentenciarlo en una frase, una nota periodística o la locura de 4 franceses que se creyeron lo que les vendió un yemení que buscaba poder vaya saber para qué. Antes de utilizar la palabra “Yihadista”, estudie su significado, conozca el concepto, lea el Corán, aprenda árabe para hacerlo y despúes, recién tanto después, opine todo lo que guste, que ahí, cuando uno está informado de verdad, ahí comienza la libertad de expresión.

Hasta aquí, lo expresado en estas conclusiones se desprende a partir del caso en que, efectivamente, Charlie Hebdo, el supermercado Kosher, la policía muerta y la toma de la fábrica hayan sido actos terroristas orquestados por organizaciones islámicas radicales. Pero permitiéndonos el beneficio de la duda (en esto se basa la ciencia y el derecho), podemos pensar que han sido operaciones de falsa bandera, auto-orquestadas e incluso auto-atentados. Es decir, no adherimos a la teoría “fue un montaje” sino a la de “sí, sucedió, pero dudo que hayan sido quienes creemos que fueron”. Dar lugar a estas opciones no es producto de una mente siniestra, paranoica y conspiracionista. Es producto de las irregularidades ya señaladas al principio de esta nota a la hora de la información que se tiene de los atentados. Es producto de los bombardeos de Francia en Mali en búsqueda del control de las reservas de Uranio (2012). Es producto del bombardeo de Francia a Iraq y Siria junto a Estados Unidos por el manejo de los pozos petroleros en control provisorio de los extremistas islámicos (2014). Los intereses de Francia en Medio Oriente y el Magreb africano no son una noticia para los que siguen de cerca las cuestionables intervenciones de las potencias occidentales del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, un supuesto ataque de extremistas radicales islámicos al seno de la soberanía francesa simula aparacer como una no pequeña excusa para continuar con las posiciones galas en Mali, Argelia, Egipto, Siria, Iraq, entre otros. ¿Dónde nos encontraremos para el próximo capítulo? ¿En otro atentado con más muertos? ¿En un nuevo bombardeo con más muertos? ¿En la próxima invasión con más muertos?

Chau, hasta el próximo muerto…

PD: Una pequña cantidad de medios de Internet está informando de reiterados ataques a mezquitas y familias musulmanas en toda Europa, particularmente en Francia. En Alemania (cuna de la tolerancia), manifestantes se reúnen solicitando la expulsión del Islam  de su país. ¿Ya es Trending Topic de Twitter #JeSuisMusulman ?

Numerosos ataques a mezquitas y familias musulmanas luego de Charlie Hebdo

Nota de La Nación acerca de los ataques

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