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Definiciones de Terrorismo

Diccionario de Google:

  1. Forma violenta de lucha política, mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general.
  2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.


Reflexión de Naciones Unidas:

  1. El terrorismo atenta contra los valores más centrales de la Carta de las Naciones Unidas: el respeto de los derechos humanos, el Estado de derecho, las leyes y usos de la guerra que protegen a la población civil, la tolerancia entre los pueblos y naciones, y la solución pacífica de las controversias. El terrorismo florece en situaciones de desesperanza, humillación, pobreza, opresión política, extremismo y violaciones de los derechos humanos; también florece en el contexto de los conflictos regionales y la ocupación extranjera y se aprovecha de la capacidad insuficiente de los Estados de mantener el orden público.

Enciclopedia Virtual “Definición de”:

  1. Es la dominación por medio del terror, el control que se busca a partir de actos violentos cuyo fin es infundir miedo. El terrorismo, por lo tanto, busca coaccionar y presionar a los gobiernos o la sociedad en general para imponer sus reclamos y proclamas.
  2. El terrorismo puede ser ejercido por distintos tipos de organizaciones sociales o políticas, tanto de derecha como de izquierda. Este tipo de acciones incluso pueden ser llevadas a cabo por grupos poco estructurados.

Enciclopedia Jurídica Online:

  1. Conjunto de infracciones taxativamente enumeradas, en relación con una acción individual o colectiva que tiene por objeto perturbar gravemente el orden político por la intimidación y el terror.

Diccionario de la Real Academia Española:

  1. Dominación por el terror.
  2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.


Uso real del concepto de Terrorismo

 

 

Toda palabra que utilizamos, cual fuese el idioma en que se pronuncie, representa un concepto. Un concepto es una idea que se tiene sobre algún hecho, algún objeto o cierto fenómeno. El asunto es que todo concepto es discutible y asociable a ideas que, siendo similares, son en esencia distintas. La asociación de conceptos se da comúnmente por herencia u ósmosis, es decir, uno repite lo que otro y en sucesivo. Sin embargo, dos personas, que hablan el mismo idioma, componen una misma sociedad, comparten valores y otros efectos, pueden referir un concepto mediante una palabra pero tener una idea distinta sobre él. Un ejemplo claro es la palabra “iglesia”, la cual solemos asociar con la estructura arquitectónica material que representa a determinado espacio físico de reunión para cierta religión, comúnmente la religión católica. Sin embargo, en rigor, la palabra iglesia representa a la comunidad cristiana, es un concepto abstracto y no representa un objeto concreto.
Otro método de asociación de conceptos muy común pero inconsciente, son los estereotipos generados en las fuentes de poder. Así, una determinada persona o cierto grupo que ostenta un alto grado de poder, tienen capacidad de crear, reconvertir o encaminar conceptos hacia la representación de sus ideas particulares. Por medio de la transmisión social de sus ideas, instauran el concepto en la mente de la sociedad, la cual se encarga de reproducirlo por el famoso y vulgar “de boca en boca”.
El concepto de Terrorismo no está ajeno a éste último fenómeno. No lo está porque en sí la asociación del terrorismo con algo concreto no existe, es imposible, por el sólo hecho de que al igual que sucede con la palabra iglesia, el terrorismo no es un sustantivo común concreto, no es un objeto sino una abstracción o tipo ideal diseñado para explicar o describir cierto fenómeno que no es susceptible de identificación inmediata por medio de los sentidos. Por esta razón, no puede asociarse el terrorismo con algo o con alguien sino eventualmente, en tanto ese algo o ese alguien, accione de forma tal que sus usos se asocien con la ejecución de prácticas de carácter terrorista.
Las distintas definiciones de Terrorismo antes introducidas, no asocian el terrorismo a nada ni a nadie en particular. Sin embargo, todas coinciden en asociar éste concepto a la aparición conjunta y sistemática de otros conceptos menos abstractos y de una interpretación más sencilla: violencia, política, población y miedo. Así podríamos sintetizar que el terrorismo es “el uso sistemático de la violencia sobre una población con fines políticos y con el objeto de engendrar miedo en la misma.”. Como la definición habla de poblaciones y no de Estados, las guerras (reguladas por las convenciones internacionales y sucedidas entre ejércitos armados legales) no cumplen con la asociación. Sin embargo, sí lo cumplen ciertas combinaciones interesantes en destacar: i) un Estado hacia una sociedad civil (propia o ajena); ii) una sociedad civil hacia un Estado (propio o ajeno); iii) una sociedad civil a otra; iv) un Estado a otro en tanto no respete las convenciones internacionales para hacer la guerra, y; v) un grupo determinado hacia una sociedad civil (propia o ajena), un Estado (propio o ajeno) o hacia  otro grupo determinado.

 

Extremismo Religioso y Terrorismo

 

 

El uso del terrorismo por parte de grupos extremistas (religiosos o no) es muy lógico (en términos interpretativos), puesto que el fin de detentar poder político sin tener siquiera una cuota previa del mismo, abre dos caminos para su consecución: el legal o el ilegal. Según la forma política y de acceso al poder de cada contexto, un grupo puede alcanzar poder por los medios oficiales de acceso como por ejemplo la herencia o el voto. Sin embargo, si tiene ideas radicales de corte revolucionarias en tanto contradigan el orden imperante por completo, su probabilidad de acceso legal al poder es sumamente acotada. De esta forma, suelen decantar en los medios ilegales de acceso al poder, entre los cuales, históricamente, la violencia demostró y muestra ser de los más efectivos, aunque sea eventualmente. Como el grupo del que hablamos no tiene poder oficial de gobierno sobre la sociedad en la que desea influir, no dispone de herramientas coercitivas ni de legitimidad de usar la violencia para garantizar un orden específico o el cumplimiento de cierta convención. Por ende, se aprovisiona de armamento ilegalmente puesto que es de suponer que el gobierno que sí es oficial y detenta el poder, regula la obtención de armamento que no sea para sí mismo, de forma que se limite casi hasta prohibirse. Como de todas formas es muy improbable que un grupo determinado reúna los recursos bélicos suficientes para enfrentar en igualdad de condiciones a un ejército estatal oficial (aunque han existido casos, las FARC en Colombia por ejemplo), el uso del terror público y social suele ser una variante tentadora, puesto que no sólo demuestra poder personal sino que debilita al oponente en tanto se lo expone como débil, incapaz de protegerse por completo a sí mismo y a sus súbditos o civiles a cargo. Además, los ataques terroristas suelen no conllevar un costo económico alto aunque si una gran planificación y necesidad de eficacia.
El objetivo del terrorismo es múltiple: enviar un mensaje concreto de poder personal y debilidad del poder del otro; sembrar miedo en una población; presentarse como una opción alternativa de resistencia clara ante el régimen establecido, y; demostrar que nadie ni nada puede controlar todo aunque parezca y crea que sí lo hace. Como un acto terrorista es, en términos de lógica bélica, ciertamente ilógico (pues ataca a un blanco que no necesariamente realizó un ataque previo), precisa de una fundamentación teórica que le otorgue cierta legitimidad, y la religión es un corpus teórico de interpretación tergiversable y con potencialidad de ser aceptado por neutrales y aún por la victima del ataque. Esto no vuelve al terrorismo eficiente en términos políticos puesto que generalmente no lo es, pero sí lo convierte en una herramienta extrema, por lo menos, utilizable.

 

El concepto de Terrorismo y el rol de Estados Unidos en su difusión

 

 

Cualquier persona en su sano juicio, con valores y un pensamiento lógico, considera que utilizar el terrorismo está mal, en tanto ataca muchas veces blancos no agresores, inocentes e incapaces de defenderse por sí mismos. Es por esto que la lucha contra el terrorismo es considerada legítima, lógica y necesaria. Sin embargo, es interesante observar quién la ejerce, puesto que ante la posibilidad de que una entidad oficial, legítima y respaldada por la opinión pública, ejerza (en forma ofensiva o defensiva) el terrorismo, no lo exonera de ser, valga la redundancia, terrorista. Así, Estados Unidos, en base a su gran poder político y mediático en todo el mundo, ha logrado identificar al terrorismo con sectores específicos del sistema internacional, comúnmente grupos árabes de origen religioso islámico. Esto se observa claramente en la adjudicación del atentado del 11 de septiembre del 2001 contra el World Trade Center a sectores extremistas árabe-islámicos, lo que se ha convertido en una verdad aceptada no sólo en el común de la sociedad internacional sino además en el mundo académico. Sin embargo, las pruebas de que éste hecho responda a esta lógica son escasas, por no decir inexistentes.
No obstante, las pruebas que indican que el Estado estadounidense ha ejercido el Terrorismo contra su propia población (persecución a negros y socialistas) y contra otras poblaciones del mundo (ocupaciones y ataques a poblaciones civiles del mundo árabe e islámico) son más bien claras y difíciles de refutar o siquiera legitimar.

 

El Terrorismo en el conflicto palestino-israelí

 

 

No caben dudas que a lo largo de la historia de dicho conflicto, ambos contendientes han utilizado prácticas terroristas para con el otro. Si bien es más fácil asociar a los ataques suicidas palestinos o la colocación de bombas en lugares públicos por parte de Hamás como actos terroristas, esto no exonera a que los ataques militares del Estado de Israel contra la población palestina no beligerante, desarmada e inocente, no correspondan también al mote de terrorismo, con el agravante de ser ejercido por una autoridad legítima, respaldada por una sociedad civil libre, consciente y decisora.

¿Es Israel un Estado terrorista?

Bueno, en sus orígenes no, porque hasta 1967, las guerras que protagonizó Israel fueron defensivas y dentro del marco de las convenciones internacionales para la guerra. Sin embargo, desde su ocupación a territorios palestinos a partir de 1967 y sus reiterados actos de opresión a dicho pueblo (incluidos los ataques a civiles) lo posicionan claramente con un Estado terrorista que, con fundamentos defensivos difusos, ejerce constantemente el miedo en una población ajena con fines políticos y sin cumplir las convenciones sobre la guerra, cumpliendo así con la definición de terrorismo.

¿Es Palestina un Estado terrorista o particulamente Hamás un grupo terrorista?

Sin dudas que Palestina no es un Estado terrorista puesto que siquiera cuenta con los recursos militares suficientes para defenderse a sí mismo ni administrar por completo su propio territorio. No obstante, grupos específicos dentro de Palestina a lo largo de la historia reciente sí han tenido carácter terrorista, siendo la OLP en sus orígenes un grupo político para-militar reconvertido en solamente político a posterior. La posta terrorista palestina la tomó Hamás, que tanto en sus orígenes como en su actualidad cuenta con un brazo armado con usos terroristas.

Entonces… ¿cuál es la diferencia entre el terrorismo estadounidense-israelí y el palestino o de Hamás?

Básicamente que uno es ejercido por una entidad Estatal, legítima y respaldada por una sociedad civil decisora, mientras que otro es un grupo determinado de la sociedad civil que no es respaldado por ella en su totalidad en cuanto a sus acciones terroristas, mientras sí pueden ser respaldados sus ideales.
Otra diferencia importante es que el terrorismo palestino es un resultado de una opresión clara, visible y comprobable, mientras el terrorismo del Estado israelí o estadounidense son formas difusas, encubiertas y difícilmente justificables.
Con esto, no pretendo que el lector se quede con el siguiente concepto: “el terrorismo palestino es justificable y el israelí no lo es”. Ningún terrorismo es justificable. Aunque sí, uno es lógico y el otro no lo es. La nación palestina carece de recursos bélicos oficiales suficientes para emprender una guerra bajo las convenciones internacionales contra el Estado de Israel. Carece de ellos justamente porque es una nación ocupada por otra y esta no le permite formarse en sí misma como Estado y por ende, no puede disponer de medios legales para su propia defensa. Esto genera una posibilidad dicotómica de acción para Palestina: o se rinde o resiste como puede. Duro, frío, pero real. El terrorismo palestino es una consecuencia directa de la opresión israelí y es una respuesta lógica aunque insuficiente, ineficaz e injustificable de una sociedad desesperada que cuenta los minutos de su propia extinción a manos del extranjero opresor.

2 Comentarios en Todos Terroristas

  1. gracias por este relato y reflexión, me encantó, aprendí mucho

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  2. Sheva querido que bueno que banques al PSR, abrazo de Hernan Diaz

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