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Resolviendo la analogía: ¿tenés idea de dónde sale el dinero?

Respuestas a preguntas tan básicas como de dónde sale el dinero que utilizamos todos los días no se encuentran en cualquier rincón de la conciencia popular. Y es que rara vez se toca el tema en los medios o en documentales al estilo “Discovery Channel”. Lo curioso es que la creación de dinero es, de por sí, una estafa. Te lo contamos…
Uno imagina que la lógica de funcionamiento de un banco es bien simple: agentes económicos depositan un capital por el cual el banco les otorga un interés como “premio” en un determinado tiempo estipulado. A su vez, el banco presta ese dinero en custodia a otros agentes que precisan dinero y a éstos les cobra también un interés, pero mayor que a los depositantes, haciendo una diferencia favorable en la transacción. Aunque algo “inmoral”, esta forma de crear dinero sería medianamente aceptable. Pero la realidad es que la mayor parte del dinero bancario creado, no nace de esta manera. Aunque parezca retorcido, el dinero se crea tan fácilmente que resulta complejo entender el proceso por carecer de una ingeniería lógica propia.
El gran protagonista en el proceso de creación de dinero es el banco privado. Si bien los bancos no emiten dinero (billete), sí lo crean, obligando al Banco Central (o no) a imprimir la moneda por medio de la Casa de la Moneda. Los co-protagonistas de la creación son el gobierno, las leyes y el interés; los actores de reparto, los ahorristas y los prestatarios. Cuando usted va a un banco y éste le otorga un capital en forma de préstamo, el banco le entrega un dinero que no tiene. En un tiempo determinado, usted debe devolver al banco el capital prestado más un interés, pero el dinero que representa a ese plus que usted debe devolver, no existe físicamente. Esto se ve muy claro si el análisis lo realizamos desde el punto de vista de un sólo banco y una sola persona, pero se complejiza al observar el sistema global en pleno funcionamiento.
Concentrémonos unos minutos y analicemos el proceso de la creación de dinero de forma simplificada. Suponga que una persona va a un banco y deposita $10.000 físicos (billetes) en su Caja de Ahorro. El banco está obligado, por orden del Banco Central, a guardar una parte de ese dinero en sus reservas. Esto se llama Encaje Bancario. El Encaje es una referencia porcentual que varía según los países y los tiempos, pero imaginemos ahora que es del 10%. Siguiendo la suposición, el banco guardó en sus reservas $1000 de su depósito y dejó disponible $9000 para entregar préstamos, comprar títulos o acciones en la bolsa, ofrecer créditos hipotecarios, etc.
Ahora supongamos que ese mismo día, luego de que usted depositó ese dinero, ingresa su mejor amigo al mismo banco a pedir un préstamo de $9.000. El banco se lo otorga y deposita en la Caja de Ahorro o Cuenta Corriente del cliente, los $9000 del préstamo recién otorgado. Hasta acá todo parece bien simple y dentro de la lógica aceptable: usted colocó un dinero en el banco, que luego el banco le prestó a su amigo. Parte del interés que deberá pagar su amigo será para recompensar su depósito y la diferencia será la ganancia del banco. Pero no es así. No es así por una cuestión muy simple: usted depositó su dinero en su Caja de Ahorro, lo cual no significa que lo “perdió momentáneamente”, sino que en su cuenta bancaria, desde su computadora o un cajero automático, usted puede ver su dinero en forma digital representado por simples números; puede hacer compras con la tarjeta de débito o con la de crédito que luego pagará con esas cifras digitales vía homebanking. Usted, como la gran parte de la sociedad, cree que esas cifras que aparecen en su pantalla están efectivamente respaldadas en el banco, en alguna caja fuerte inaccesible. Pero no, lisa y llanamente ese dinero no existe. No existe porque el banco se lo inventó. Es que el banco no le prestó a su amigo parte del dinero suyo depositado, sino que se inventó ese dinero a partir de su depósito. Esto lo podemos ver claramente en el momento en que usted deposita $10000 pero los puede seguir usando digitalmente, y su amigo pide $9000 y también puede usarlos. Estamos diciendo que hay $19000 en circulación, cuando en verdad el banco sólo tenía $10000 originalmente. ¿De dónde salen los $9000 restantes? De ningún lado, no existen. El banco simplemente le prestó a su amigo un dinero que no tiene.
¿De qué forma éste truco monetario llegaría a su fin? Con el simple hecho de que usted y su amigo, saquen al mismo tiempo los $19000 del banco; porque como ya sabemos, el banco no los tiene y declararía la quiebra. Es que como decíamos en un principio, esto es fácil de reconocer en una suposición simplificada donde hay un banco y dos agentes económicos, pero cuando vemos el sistema de forma global y en funcionamiento, habiendo muchos clientes y muchos bancos, la circulación del dinero hace que no todos los depositantes y prestatarios saquen su dinero del banco al mismo tiempo, permitiendo al banco crear y crear dinero casi sin limite alguno.
Ésta ilusión monetaria no podría ocurrir si el Estado no lo permitiese, pero la mayoría de los gobiernos del mundo, aceptan como legalmente válido éste proceso de creación de dinero por el simple hecho de que el comercio y la economía en general, precisa de crédito para crecer, por lo cual el banco es una entidad clave para que el circuito económico no se detenga. La única regulación existente es, o bien el Encaje, o bien el límite de reserva fraccionaria, que es una proporción de cuánto dinero digital puede crear el banco en base a dinero real, por ejemplo $2 cada $1 depositado o $10 cada $1, etc. Esto varía arbitrariamente. Cuando el circulante (billetes reales que demanda la economía) no es suficiente para satisfacer todas las transacciones que una economía de mercado demanda, el Banco Central (monitoreando la relación entre el suministro de circulante y las transacciones económicas del país) se ve obligado a imprimir más billetes, pero no porque cree el dinero, sino que sólo crea el billete como un medio de pago de ese valor que creó el banco anteriormente.
El proceso descrito nos lleva a hacernos una pregunta fundamental: ¿que representan los billetes, las monedas y el dinero digital que poseemos? ¿representan el valor de bienes y servicios que circulan por el mundo y han sido creados producto de las horas trabajo de las personas y el stock de recursos naturales del mundo? En su gran mayoría, la respuesta es no. Un altísimo porcentaje (se calcula entre un 95% y un 99%) del dinero existente en cuentas bancarias (sean personales, de instituciones o gubernamentales) físicamente no existe y no es representación de un bien o un servicio concreto sino de una deuda. ¿Cómo puede ser? Muy simple, cuando el banco da un préstamo, anota en su libro contable ese dinero que “entregó” con el respectivo interés con el que debe ser devuelto, como un dinero ya existente que posee, aunque lógicamente no sea cierto. El Banco Central avala esta contabilidad y cuando monitorea la base monetaria lo tiene en cuenta, pero ese no es dinero real existente sino ¡una promesa de pago!
Desde el punto de vista individual, si usted paga todas sus deudas, estará mejor económicamente y esto no da lugar a duda, puesto que usted gastará el 100% de su ingreso en lo que quiera sin tener que entregarle a ningún acreedor nada. ¿Podemos pensar entonces que si todos (personas, empresas y gobiernos) pagamos nuestras deudas estaremos mejor económicamente? En la economía moderna en la que vivimos, la respuesta es no. Simplemente porque no hay tanto dinero disponible como deuda existente. No, porque es la deuda en sí, la que crea el dinero.

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