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Porqué NO hay que leer El Mundo Del Pobre

 

No lean esta página. No gasten ni milésimas de segundo atendiendo a las inconsistencias aquí plasmadas. No atrofien su capacidad articular del dedo índice en clicks dentro de la misma. Mucho menos compartan la información.
No demos oportunidades a jóvenes estudiantes apenas en la infancia del conocimiento, para que nos abrumen con interpretaciones adolescentes de la realidad. No demos el espacio a escritores independientes que plasmen en palabras absurdas conclusiones de los hechos que sólo los grandes medios masivos de comunicación pueden contarnos de forma fehaciente.
No nos dejemos instruir por el conocimiento estudiantil, libre, desinteresado. No permitamos que la popularidad de la Internet dé lugar a la expansión del conocimiento y del debate gratuito, sin grandes conglomerados financieros que lo sostengan. No pequemos de solidarios dedicando parte atómica de nuestras valiosas vidas a escuchar lo que los personajes tristemente neutrales tienen para decir. No apoyemos el pensamiento apolítico, ajeno a intereses particulares.
No demos ni un centímetro de espacio a aquellos jóvenes imberbes que pretenden, gratuidad mediante, socavar las bases del capital y enfrentar a los oligopólicos de la información. Defendamos las estructuras históricas que componen las redes de información e incentivemos el crecimiento in eternum de todos aquellos nobles y laboriosos capitalistas que nos cobran por contarnos la realidad de la mejor y única forma que puede existir: aquella que sostiene una versión sesgada hacia los intereses particulares que la financian.
No permitamos mas que llenen nuestros  muros de noticias de Facebook y nuestra línea de tiempo en Twitter, con noticias elaboradas por escritores insípidos, que creen tener el derecho –impunes ellos– de abrirnos la puerta a otra versión de la realidad sin cobrarnos por eso. ¿Qué valor tiene el tiempo que sustraen de sus vidas para intentar explicar esas aristas del conocimiento popular que las masas repiten sin detenerse a repensar sus significados intrínsecos, básicos, conceptuales? No podemos dar lugar a que éste tipo de proyecto absurdo e indulgente alcance siquiera el mínimo nivel de popularidad. No lo merece. No poseen ni un cuarto de las condiciones que tienen los grandes informantes. Los de verdad. Esos que tocan la puerta del banco antes de publicar una tirada. Aquellos que suben o bajan el pulgar de personajes políticos. Esos que forman la opinión pública, sagrados ellos. No saquemos de la cueva de la indiferencia a personas que creen que la neutralidad política es un don; o que alejarse del fraccionamiento social es una virtud. Borrémoslos del mapa.
No queremos redes sociales plagadas de pseudo-especialistas y sus largos y tediosos análisis de lo que a nadie le importa. ¿Para que querría yo levantarme un lunes a las 8 de la mañana, llegar al trabajo y leer “El Mundo del Pobre”? Si me lo cuentan Clarín y 678 el domingo por la noche. O mejor aún, La Razón o Tiempo Argentino gratis por la mañana en el tren (o por unas pocas moneditas a aquellos magnates del empresariado periodístico que pululan por Constitución –¿de dónde sacan los díarios?–).
No le demos letra a aquellos tibios que creen que un país es para todos o no es para nadie. Si lo hiciésemos, tendríamos que tirar esos conceptos cotidianos que tanto nos apasionan: clase media, pobres, ricos, élite, zurdos, conservadores.
No lean El Mundo del Pobre. Lean Le Monde Diplomatic, diarios en serio que te muestran un análisis fuerte de la realidad. Crudo; profundo. 6 meses después de que la realidad sucedió. No compartan esta página hija de la ignorancia, creada por estudiantes escrupulosos que creen en una nueva forma de explicar las cosas: ¡explicándolas! ¡Sin dar nada por sentado! ¿Para qué quisiese yo saber tanto? ¿Cómo aplicaría yo lo que me muestra esta página absurda, llena de relativismo e inconsciente pasión por lo nacional?
¿Qué me viene El Mundo del Pobre a hablar de historia argentina?¿ O acaso creen que fuimos al colegio para tener que leerlos a ellos luego? Esta página es un claro ejemplo de que la libertad de expresión no siempre funciona. Porque da lugar a que grupos de pseudo-revolucionarios crean que pueden cambiar de lugar un grano de arena en la playa de la realidad. Una realidad que está bien como está, dominada por quienes queremos que la dominen. Basta de alternativas falsas que siempre quedan a mitad de camino.
No entremos a los links de esta página, no veamos sus videos ni leamos sus notas. No las compartamos en las redes sociales. No comentemos, ni abramos un debate ausente de partidos políticos que lo sostengan. No le demos una oportunidad a un mundo literario ajeno a lo que podemos comprar en una librería bajo nombre de los grandes del arte; esos que nos cobran arriba de $100 el librito y aún siendo buenos. ¿O vamos a leer el blog Literatura de Clase Media Baja como si fuera la revolución de las letras sólo porque es gratis y a pulmón? Lo que no tiene capital en sus entrañas, no tiene valor en su centro.
Por todo lo expuesto y por más, no dejemos que esta página siga creciendo en lectores, no les permitamos llegar a los 10.000. Son una hormiga en un mundo donde todavía existen los dinosaurios. Que sigan siéndolo, no los leamos.

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