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¿Cómo empezamos a ser pobres? – parte V-

Parte IV

La batalla de Caseros es un punto de inflexión clave para la historia argentina. Con la victoria de Urquiza,  La Confederación Argentina vuelve a establecer el librecambio como política económica oficial, insertándose en el mercado internacional como un mero proveedor de materias primas hacia los centros industrializados. La derogación de la Ley de Aduanas y la liberación de los ríos internos, fue la vía libre para que el imperialismo vuelva a subyugar a nuestro país vía comercio y deuda.
Urquiza intentó instalarse en Buenos Aires pero duró muy poco: un golpe, encabezado por Valentín Alsina, pone a los porteños, una vez más, al frente de Buenos Aires y abre las puertas para la llegada del hombre protagonista de las próximas dos décadas: Bartolomé Mitre. Alsina traspasa el mando de gobierno a Mitre, continuador de la política rivadaviana y quien supo ser uno de los principales exponentes del unitarismo porteño. A su llegada al poder, persiguió fuertemente a los Federales y contrató a mercenarios uruguayos para llevar a cabo, en términos proporcionales, el terrorismo de Estado más grande de la historia argentina.
Enfrentado con Urquiza, quien seguía siendo el hombre más fuerte de la Confederación y el caudillo más poderoso del interior, Mitre fue un hombre fiel a los principios liberales y confirmó la política del librecambio en Buenos Aires. Sin embargo, más allá de esta convergencia ideológica entre ambos personajes, la lucha por el poder los condujo a la guerra. Sucede que en 1853 se firma el pacto de San José de Flores, en el cual se dicta una Constitución que excluye a Buenos Aires, que queda aislada de la Confederación, conservando las rentas aduaneras tan codiciadas por el resto del “país”.
Las fricciones entre Buenos Aires y el interior, desencadenan una nueva batalla, el lugar es nuevamente Cepeda, como en 1820. Las tropas de Urquiza vencen a los porteños, quienes se reagrupan y se disponen a una nueva batalla, esta vez en Pavón. La batalla de Pavón es de los episodios más confusos de la historia argentina. En dicha contienda, las fuerzas de Urquiza vuelven a imponerse claramente sobre las de Mitre, pero cuando el bando del interior debía disponerse a tomar posición vencedora, Urquiza ordena el retiro de las tropas, entregándole la victoria a un Mitre ya derrotado. Las causas del retiro de Urquiza son difusas, aunque muchos historiadores y estudiosos coinciden en que Urquiza ya no era un joven guerrero sino un hombre entrado en años, y que su prioridad fue ceder el poder a Buenos Aires para disponerse a gozar de su inmensa fortuna y su capacidad de influencia en el litoral y el interior en general.

Bartolomé Mitre fue un hombre propio de la corriente positivista. Fue un periodista de ideología liberal que supo dar origen al diario La Nación -periódico que sigue vigente hoy en día-, y fue el fundador de la Unión Cívica. Fue además el primer historiador argentino y el primer falsificador de la historia al mismo tiempo. Sus obras más importantes fueron las biografías de Belgrano y San Martín, obras con datos verídicos impresionantes sobres sus vidas y sus batallas, y también con comentarios de Mitre falsos, llenos de mentiras y observaciones arbitrariamente erróneas  Bajo su gobierno, de carácter unitario, se dictó el Código Civil argentino, escrito por el Dr. Dalmasio Vélez Sarfield. En el aspecto económico, Mitre fue tan liberal como conservador. En lo interno, quizás su mejor política haya sido la creación de muchos colegios, aunque la educación que en ellos se dictaba deje bastante que desear y haya sido bastante nociva para el país.
Las persecuciones políticas en la Confederación Argentina no terminaron con la supuesta “tiranía de Rosas”, sino que, por el contrario, se recrudecieron post-Caseros con los gobiernos de Urquiza y Mitre. Pero el segundo, no sólo intentó imponer las políticas liberales dentro de los confines del territorio argentino… de hecho, uno de los acontecimientos más importantes de su estadía en el poder, fue un hecho de carácter “internacional”: la guerra del Paraguay, conocida comúnmente como la guerra “de la Triple Alianza”. Así se llamaba, porque enfrentaba a una alianza entre los gobiernos liberales de Brasil, Uruguay y Argentina, contra el Paraguay progresista, proteccionista y ejemplo latinoamericano, gobernado por ese gran hombre que fue el Mariscal Francisco Solano López. En palabras de Sarmiento, era menester llevar la civilización al Paraguay, país liderado por “el tirano de López”. Sin embargo, las palabras de ese otro gran falsificador histórico que fue Domingo Faustino Sarmiento, no fueron sino excusas utilizadas por los gobiernos liberales para que un país verdaderamente productivo como lo era Paraguay, no sirva de ejemplo de una política socialista eficiente para el resto de los pueblos de América Latina.
Paraguay, fue el primer país de América Latina que supo tener ferrocarriles; uno de los primeros en instalar una red de telégrafos y; además, de los primeros países de América del Sur en tener su propia fundición de hierro y un astillero, donde se construyó el primer barco a vapor de latinoamérica… se llamaba “Yporá”. En Paraguay, el presidente Solano López, tenía políticas sociales de repartición de la tierra, “las estancias de la patria”, y se podría afirmar que en el período de su gobierno, el país carecía de nivel relevantes de pobreza y analfabetismo  Éste ejemplo de país para América Latina, éste proyecto de nación, fue abortado por la codicia de la alianza bélica formada por Argentina, Brasil y Uruguay.
El gobierno liberal de Uruguay cerró el paso de salida al mar de los Paraguayos y se alió al Brasil contra el país guaraní porque la ex-colonia portuguesa tenía fuertes intereses en apoderarse de partes del territorio paraguayo correspondientes a lo que hoy se conoce como el estado de Matto Grosso Do Sul. El gobierno paraguayo era aliado del anterior gobierno blanco no liberal del Uruguay liderado por Berro; al enterarse del golpe, López apoya a Berro y declara la guerra al Brasil. Paraguay solicita la autorización al gobierno de Mitre para cruzar la provincia de Corrientes, territorio argentino, y así atacar Brasil por el Sur. El gobierno de Mitre niega el paso a los paraguayos -aunque si autorizó el de Brasil y Uruguay hacia Paraguay-, quienes violan la prohibición de Buenos Aires y cruzan de todas formas. Esta acción lógica de un Estado en guerra que no podía, de ninguna forma, replegarse sobre sí mismo, es la excusa perfecta para que surta efecto la política de falsa bandera pregonada por Mitre para unirse a la alianza y atacar el Paraguay.
La guerra de la Triple Alianza sucedió de 1865 a 1870. Se cobró un gran número de vidas por el bando de los aliados y prácticamente a la mayoría de los hombres adultos en edad activa de todo Paraguay, la orden de los aliados al ingresar a Asunción fue “no dejar ningún varón vivo mayor de 12 años”. A pesar de la inferioridad de condiciones en la que se encontraba el ejército Paraguayo ante los aliados, Paraguay luchó cuerpo a cuerpo de manera tenaz, valiente y feroz hasta el última día de batalla en el que López y su hijo, fueron derrotados. Las últimas palabras de Francisco Solano López fueron “muero con mi Patria” y las de su hijo Panchito “un Coronel paraguayo jamás se rinde”. A ambos les dispararon en el pecho.
En Argentina, el enrolamiento de soldados para combatir en el Paraguay fue una tarea más que compleja para Mitre en Buenos Aires y para Urquiza en el interior. De hecho, Mitre se vio obligado a reclutar a la totalidad de hombres negros (en su mayoría ex-esclavos) y se dispuso a enviarlos como primera línea de combate encadenados entre sí. Mientras el Paraguay combatía con hombres libres que defendían una causa justa y un pueblo feliz, la Argentina de Mitre enviaba negros encadenados a una guerra ajena. Este es uno de los motivos por los cuales un país ribereño como es La Argentina, carece, al día de hoy, de población negra. Estos hombres fueron reclutados obligatoriamente por orden de Mitre, no sólo por su color y su condición de ex-esclavos, sino además por su pública adhesión al ex-gobierno rosista (recordemos que Rosas fue un hombre de Estado que supo aplicar políticas sociales para los más pobres y políticas prácticas para abolir cualquier vestigio de esclavitud). Por su parte, Urquiza, se vio favorecido por la guerra al proveer a los aliados durante la contienda e intentó, como Mitre, reclutar soldados, pero no pudo: entrerrianos, correntinos y misioneros, se pasaban de bando porque querían combatir contra el unitarismo porteño, no contra los hermanos del Paraguay (valgan las comillas de guerra internacional). En esos tiempos se vivió el levantamiento del Caudillo Varela, de Catamarca, quien estaba en contra de la guerra fratricida. Sin embargo, poco pudo hacer Varela frente al armamento moderno de Buenos Aires. El levantamiento, duró nada.
Con el fin de la guerra del Paraguay, Argentina tomó parte de una porción de lo que hoy es Formosa, un motín prácticamente nulo teniendo en cuenta que la guerra duró 5 años, costó unos 500 millones de pesos y 50.000 vidas argentinas, entre ellas, la de los hijos de muchos funcionarios públicos, como por ejemplo la de Dominguito, el hijo de Sarmiento. Al fin de la guerra, Mitre ordenó arrojar al río los cuerpos muertos de cólera, para así contagiar a las poblaciones argentinas ribereñas del litoral. Mitre fue, sin dudas, un hombre convencido de sus ideales; él estaba seguro que los principios liberales eran lo mejor para el país y tras declarar la guerra al Paraguay, él mismo se enroló como General del Ejército argentino, dejando en el cargo a su vicepresidente. Estas fueron sus palabras luego del “triunfo”: “En la guerra del Paraguay ha triunfado no sólo la República Argentina sino también los grandes principios del libre cambio (…) Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaña, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado”.
Mitre, su ideología liberal, su alianza con los intereses extranjeros, su guerra al Paraguay y su unitarismo a ultranza, fueron todas las contribuciones que éste período histórico del país, hizo para que Argentina sea un país bien rico venido a uno bien pobre.

Continuará…

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