Lo último

Europa Sociedad Anónima

Nota escrita para ser publicada en Diario “La Imprenta del Sur Noticias”

Economía Internacional
Europa Sociedad Anónima
Desde el inicio de la crisis europea, las políticas neoliberales fueron las más utilizadas para intentar salir de la crisis. Por ahora, no funcionan.
Que Europa está en crisis no es una novedad ni siquiera para el lector más desprevenido; sin embargo, lo que comienza a llamar decididamente la atención, es que las políticas neoliberales sigan siendo  el único camino que parecen encontrar los líderes europeos para escaparle a la crisis. Privatizaciones, austeridad fiscal y ajustes a granel, son los ingredientes básicos de la receta favorita del neoliberalismo clásico.  Las ratas de laboratorio que experimentaron la aplicación de dichas políticas, fueron, en primera instancia, los países del Sur conocidos como “PIIGS” o “de la Europa menos productiva”. La referencia es para Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España. Éste grupo de países fue el más afectado por el racionamiento de crédito a nivel global que fue consecuencia de la crisis crediticia originada en el seno del sector inmobiliario estadounidense. La burbuja financiera congeló el crédito en Estados Unidos primero, y en el resto del mundo luego. Los países menos productivos de Europa que dependían, en gran medida, del refinanciamiento, se encontraron en que ya no habría más crédito, y así comenzaron a sufrir fuertes déficits de cuenta corriente y del sector fiscal. Una de las primeras respuestas tentativas fue la colocación de deuda a tasas altas, pero esto provocó a su vez la suba del riesgo país y las calificadoras de riesgo comenzaron a soltarles la mano a países como Grecia, Irlanda y España. El aparato estatal se encontraba tan endeudado y debilitado en esos países que todo camino parecía conducir a las privatizaciones y a los salvatajes provenientes del Banco Central Europeo.
Pero los ingresos de capital tardaban en llegar. Grecia, España e Italia colocaron deuda a tasas altas y el riesgo país disparó, ahuyentando a los inversores; la macroeconomía se encontraba desalineada y esto desalentaba la entrada de capital extranjero. En Grecia y España, el desempleo superó el 20%, afectando -en mayor medida- a los jóvenes y ni siquiera los salvatajes de las autoridades económicas de la Unión Europea lograron solventar los endeudamientos del sector bancario en ambos países.
En la última semana, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, comentó lo positivo que es para Europa que Italia pueda colocar deuda por debajo del 1% y remarcó las posibilidades de que la Eurozona crezca para finales de éste año. En medio de expectativas tan conservadoras, todavía se discute nombrar una suerte de “regente” en Grecia nombrado por el Parlamento Europeo; el sistema de salud de España se reparte entre dos empresas de carácter privado dando el pie para que la salud comience a ser por completo un negocio y; en Francia, los legisladores consultan con buffets privados de abogados sobre cómo hacer las nuevas leyes. Curiosamente, las políticas neoliberales (a pesar de desencadenar fuertes deterioros socio-económicos en toda Europa), siguen ganando terreno y cobrando importancia.

Pero el neoliberalismo es sólo una ideología, un paradigma, una doctrina. Detrás de la teoría siempre hay una mano perteneciente a un cuerpo vivo que escribe las directrices. En éste caso, aquel cuerpo vivo, aquella mano que escribe lo que toda Europa debe hacer, parece tener una nacionalidad bien definida: es alemana. Alemania se hace como la República líder de una suerte de confederación de Estados que se muestran, al día de hoy, decididamente más débiles. Sin embargo, aquella Alemania que supo incentivar la toma de crédito de sus vecinos para que sus exportaciones sigan en alza a costa del endeudamiento de sus pares, hoy es víctima de un dilema que coloca al país líder en una posición, por lo menos, bastante incómoda. Si Alemania sigue exigiendo a los demás integrantes de la Eurozona (especialmente a los menos productivos), que intensifiquen las políticas de austeridad para ajustar los déficits, se encontrará con una merma cada vez más notable de sus exportaciones. No obstante, parece que el país gobernado por Angela Merkel, está dispuesto a sacrificar un menor ingreso por un mayor control político de toda la Unión Europea. “La pax germana” puede ser el próximo capítulo de la historia del viejo continente.

Escrito por Sheva López
Est. de Relaciones Internacionales (UNLa) y Economía (UBA)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: