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El significado de la salud de Chávez para América Latina

 

Versión en Español


Nota escrita para su publicación en el diario “La Imprenta del Sur noticias”
 
Política Internacional
 
La salud de Chávez es muy delicada. Tanto el pueblo venezolano, la oposición al oficialismo, como toda la América Latina unida, se encuentran pendientes de su estado de salud.
 
La salud del presidente de Venezuela pende de un hilo tras su cuarta operación a raíz de un cáncer que originalmente lo hostiga desde el año 2011. El líder venezolano se encuentra en Cuba siendo atendido por especialistas en La Habana y según los mismos portavoces del oficialismo su situación es muy delicada. Sin dudas, la salud del mandatario es una incertidumbre para el futuro de Venezuela en primera instancia y América Latina y el resto del mundo en segundo término.
Hugo Chávez se ha ganado ser un fenómeno en Venezuela, al igual que ha hecho lo propio el kirchnerismo en Argentina. Sucede que el chavismo se encuentra al poder hace ya 14 años y cuenta tanto con fieles partidarios como con feroces opositores. Sin dudas, un gobierno democrático que se mantiene por 14 años en el poder, no puede no ser un fenómeno por lo menos llamativo, digno de un estudio político específico.
Pero Chávez es también un caso atípico en la historia venezolana más allá de su estadía en el poder, porque, desde su primer mandato, se ha enfrentado a Los Estados Unidos en lo que respecta a distintos asuntos internacionales, sean de carácter bilateral como multilateral, yendo a contramano de una costumbre histórica en aquel país: su fidelidad a las directrices de Washington. A pesar de seguir siendo Estados Unidos uno de los principales socios comerciales de Venezuela, Chávez no ha puesto fácil la consecución de petróleo para los del Norte, en oposición de lo que sí venía sucediendo desde mitades del siglo XX en adelante. Chávez asumió con la idea de captar la renta petrolera para beneficio del país y para que el único destino de las ganancias no fuesen las cajas de las multinacionales, y de hecho lo logró desprivatizando gran parte de la industria petrolera venezolana y colocando al Estado en una posición fuerte y consolidada como el contralor de la producción total de petróleo y por sobre todo, de las ganancias que de allí se desprendan. Las políticas de Chávez diversificaron los destinos de sus exportaciones petroleras y, a pesar de no contar con el aval estadounidense, Venezuela se convirtió en socio comercial de países como China, Rusia, Irán, Argentina, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y otros Estados (especialmente países caribeños gracias al programa “Petro-Caribe”).
El nivel de asistencialismo social subió de forma relevante, reflejándose en una considerable baja del desempleo (de 15% en 1998 a 8,2% en 2011, según datos del Banco Mundial) y reducción de la pobreza (de 48% en 1998 a 27% en 2009, según datos de la CEPAL y la ONU).
A pesar de que el modelo populista de Chávez alberga una buena lista de deficiencias teóricas y prácticas, es difícil no reconocerlo como un gobierno democrático, popular y benefactor, en condicencia con las bases del Estado de Bienestar keynesiano, el cual exige al Estado un rol preponderante en la economía y, por sobre todo, en la administración de aquellos recursos de los cuales el país se hace de una ventaja comparativa que puede volverse competitiva.  También es fácil identificar la expropiación de empresas por parte del Estado (1600 compañías) y la expansión monetaria con fines hacia la consolidación del pleno empleo y el aumento de la actividad económica (creciendo a un promedio del 3% de 1998 a 2011, según datos del Banco Mundial) en base a la Demanda Agregada (léase consumo).
No obstante, cierto es que el modelo chavista, pese a haber cumplido con sus objetivos de inclusión social, merma de la brecha de desigualdad, reducción de la pobreza y crecimiento económico, carece –de forma similar al kirchnerismo en Argentina- de niveles siquiera mínimos de desarrollo inter-temporal y sustentable, puesto que el 90% de las exportaciones de Venezuela siguen siendo a base de petróleo y la inversión en infraestructura y procesos de industrialización, es prácticamente nula.
El gobierno de Chávez ha sido acusado de clientelismo y de coartar la libertad de expresión, sin embargo, fuesen o no fundamentadas dichas acusaciones, es relevante entender al chavismo como uno de los pilares centrales del independentismo latinoamericano y uno de los mayores ejemplos de una política exterior desligada de los intereses privados de las potencias de turno y sus corporaciones. Éste emblema de la revolución chavista, “que los beneficios del petróleo sean para los venezolanos”, toca su punto más alto en Abril del 2002, cuando una supuesta proclama popular intenta deponer al legítimo y democrático gobierno de Chávez en una clara coalición política entre Pedro Carmona Estanga, representante del corporativismo venezolano, algunas facciones del ejército y los intereses comerciales estadounidenses. El diario New York Times publicaba el 13 de Abril de 2002: “La figura popular del Señor Chávez, quien dijo pretender rehacer Venezuela en beneficio de los pobres, fue obligado a resignar de su puesto en un encuentro con tres oficiales militares. (…) La administración Bush, vio el hecho como una victoria de la democracia a pesar de que Chávez fue legítimamente electo”. Es así como logran encarcelar al presidente electo por 47 horas y poner a un hombre de negocios de carácter privado al poder, el cual no sólo intentó disolver automáticamente las políticas petroleras chavistas, sino que hasta quitó el mote de “Bolivariana” al nombre de la República. El apoyo de los seguidores del presidente electo lograron reponer el gobierno democrático y Chávez volvió al poder. Fue una gran derrota para los intereses privados de la oligarquía venezolana y para los intereses comerciales estadounidenses. Fue, además, por lo contrario, una gran victoria de América Latina que había tildado en un congreso en Costa Rica de “inconstitucional” el golpe que se había consumado en Venezuela.
Sin dudas, la salud de Chávez significa mucho más que la vida o la muerte de un presidente vecino para América Latina; es además, la posibilidad de perder un espíritu político comprometido con el desarrollo de una Venezuela ligada íntimamente a los intereses latinoamericanos, una Venezuela bolivariana como su nombre lo indica, con un objetivo bien claro en el marco de la creación y consolidación de los proyectos de MERCOSUR y UNASUR: el fortalecimiento de la nación latinoamericana y la reconstrucción de aquella Patria Grande tan ansiada por figuras incorruptibles como Simón Bolívar y José de San Martín.



Escrito por Sheva López
Est. de Relaciones Internacionales (UNLa) y Economía (UBA)



Versão em Português
 


A saúde do Chávez é muito delicada. Tanto o povo venezuelano, a oposição ao oficialismo, mesmo que toda a America Latina unida, ficam pendentes de seu estado de saúde.

A saúde do presidente da Venezuela é muito delicada produto de sua quarta operação de um câncer que, originalmente, o fustiga desde o ano 2011. O líder venezuelano fica na Cuba; está sendo atendido lá por especialistas em La Habana e conforme aos mesmos porta-voces do oficialismo, sua situação e muito delicada. Sem duvidas, a saúde do mandatário e uma incerteza para o futuro da Venezuela em primeira instância e da America Latina e o resto do mundo em segundo plano.

Hugo Chávez tem ganhado ser um fenômeno na Venezuela, o mesmo que tem feito o próprio o kirchnerismo na Argentina. Acontece que o chavismo fica no poder desde já 14 anos y conta com fieis partidários mesmo que com ferozes oponentes. Sem duvidas, um governo democrático que se mantém por 14 anos no poder, não pode não ser um fenômeno ainda chamativo, digno de um estúdio político especifico.
Mas Chávez e também um caso atípico na historia venezuelana para lá de sua permanência no poder, porque desde seu primeiro mandato, se enfrentou aos Estados Unidos em relação a distintos assuntos internacionais, sejam de caráter bilateral mesmo que multilateral indo à oposição de uma costume histórica naquele país: sua fidelidade às diretrizes do Washington. Ainda de seguir sendo os Estados Unidos um dos principais sócios comerciais da Venezuela, Chávez não tem posto fácil a consecução do petróleo pelos do Norte, em oposição do que sim vinha acontecendo desde metades do século XX em diante.
Chávez assumiu com a idéia de captar a renda petrolífera para proveito do país e para que o único destino dos rendimentos não fossem as caixas das multinacionais, e de fato o logrou desprivatizando uma boa parte da indústria petrolífera venezuelana e colocando ao Estado numa posição forte e consolidada como o auditor fiscal da produção total do petróleo, e por sobre tudo, das rendas que dali se desprendam.
As políticas do Chávez diversificaram os destinos de suas exportações petrolíferas e, ainda de não contar com o aval dos Estados Unidos, a Venezuela se converteu em sócio comercial de países como a China, a Rússia, o Iran, a Argentina, a Cuba, o Equador, a Nicarágua, a Bolívia e outros Estados (especialmente países do Caribe graças ao programa “Petro-Caribe”).
O nível de assistência social subiu do jeito relevante, se refletindo numa considerável baixa do desemprego (de 15% em 1998 a 8,2% em 2011, conforme dados do Banco Mundial) e redução da pobreza (de 48% em 1998 a 27% em 2009, conforme dados da CEPAL e a ONU).
Apesar de que o modelo populista do Chávez alberga uma boa lista de deficiências teóricas e praticas, é difícil não reconhecê-lo como um governo democrático, popular e benfeitor, em condicencia das bases do Estado de bem-estar keynesiano, o qual exige ao estado um papel preponderante na economia e, por sobre tudo, na administração daqueles recursos dos quais o país se faz duma vantagem comparativa que pode se voltar competitiva.

Também é fácil identificar a expropriação de empresas por parte do Estado (1600 companhias) e a expansão monetária para a consolidação do pleno emprego e a suba da atividade econômica (acrescentando a uma media dos 3% de 1998 a 2011, conforme dados do Banco Mundial) a base de Demanda Agregada (leia-se consumo).
Contudo, é certo que o modelo chavista, a pesar de haver cumprido com suas finalidades de inclusão social, baixa da brecha de desigualdade, redução da pobreza y crescimento econômico, carece –do jeito similar ao kirchnerismo na Argentina- de níveis sequer mínimos de desenvolvimento intertemporal e sustentável, já que o 90% das exportações do Venezuela seguem sendo à base de petróleo e o investimento em infra-estrutura e processos de industrialização, é praticamente nulo.
O governo do Chávez tem sido acusado de favoritismo político e de limitar a liberdade de expressão, contudo, fossem ou não certas ditas acusações, é relevante compreender ao chavismo como um dos pilais centrais do independentismo latino-americano e um dos maiores exemplos de uma política exterior desligada dos interesses privados das potências de plantão e suas corporações.
Este emblema da revolução chavista, “que os proveitos do petróleo sejam para os venezuelanos”, chega a seu ponto máximo no Abril do 2002, quando uma suposta proclama popular tenta depor ao legitimo e democrático governo do Chávez numa clara coligação política entre o Pedro Carmona Estanga, representante do corporativismo venezuelano, algumas feições do exército e os interesses comerciais estadunidenses.
O jornal New York Times publicava no dia 13 de Abril de 2002: “A figura popular do Senhor Chávez, quem disse pretender refazer a Venezuela em proveito dos pobres, foi obrigado a resignar de seu posto num encontro com três oficiais militares. (…) A administração do Bush, achou o fato como uma vitoria da democracia ainda que Chávez fosse legitimamente eleito”.
É assim como logram encarcerar ao presidente eleito por 47 horas e por a um homem de negócios de caráter privado no poder, o qual não só tentou dissolver automaticamente as políticas petrolíferas chavistas, senão que até tirou o apelido de “bolivariana” ä República. O apoio dos seguidores ao presidente eleito logrou repor o governo democrático e Chávez voltou ao poder. Foi uma derrota grande para os interesses privados da oligarquia venezuelana e para os interesses comerciais estadunidenses. Foi, ainda mais, pelo contrario, uma muito boa vitoria da America Latina que tinha assinalado num Congresso na Costa Rica de “inconstitucional” o golpe de Estado que se tinha consumado na Venezuela.
Sem duvidas, a saúde do Chávez significa muito mais que a vida o a morte de um presidente vizinho para America Latina; é ainda mais, a possibilidade de perder um espírito político comprometido com um desenvolvimento de uma Venezuela ligada intimamente aos interesses latino-americanos, uma Venezuela bolivariana mesmo seu nome o indica, com uma finalidade bem clara no marco da criação e consolidação dos projetos do MERCOSUR e UNASUR: o fortalecimento da nação latino-americana e a reconstrução daquela Pátria Grande tão ansiada pelas figuras incorruptíveis como o Simón Bolívar e o José de San Martín. 

Escrito pelo Sheva López
Est. de Relações Internacionais (UNLa) y Economia (UBA)

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