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El Deseo, una reflexión sobre la realidad social argentina, por Cristian Ariel Suárez

Tengo el agrado de ceder un espacio a quien escribe esta nota, compañero y amigo, quien intenta con virtudes y errores (al igual que el autor de éste humilde y deficiente blog) forjar ideas que construyan e instruyan a la formación de un pensamiento nacional, como decía Arturo Jauretche, mucho más allá de cualquier fracción política, sino sólo bajo una bandera que los represente: la argentina.
Gracias por publicar en nuestro espacio. 

¿Qué es el deseo? Según nuestro diccionario el deseo es “la acción y efecto de desear(anhelar, sentir apetencia, aspirar a algo)”. El deseo, por lo tanto, es el anhelo de cumplir una voluntad o saciar un gusto. Pueden desearse objetos materiales (una casa, un automóvil), situaciones (vacaciones, un reencuentro familiar) o hasta personas (el deseo amoroso).
Pero este concepto puede ser aun más complejo. Tratemos de aplicar este concepto a nuestra historia. En la época de las colonias, un grupo reducido de personas deseaban abandonar esa situación de dominación a la cual eran sometidas, tanto militar, económica como culturalmente. En el caso argentino, fuimos sometidos formalmente por la corona Española. 
Se quería romper con el autoritarismo absoluto de los reyes españoles y por medio de la revolución en 1810 comenzamos nuestro proceso de insubordinación. Un grupo de “locos” criollos deseaba poner fin a siglos de dominación. Si bien la parte económica y militar pudo ser resuelta no con pocas dificultades, lo más difícil fue, es, y será, la subordinación ideológica cultural.
La cultura de los pueblos (religión, arte, filosofía) no puede expresarse cuando existe una situación de subordinación, porque las estructuras de conducción del Estado están corrompidas. En esa época fueron los Virreyes representantes del Rey español quienes estaban al mando, pero no hace falta ir tanto atrás en el tiempo; alcanza con recordar la década de 1990 en la Argentina. El gobierno de turno, estaba subordinado ideológicamente a la cultura de otro pueblo y fue funcional a las necesidades políticas y económicas de Estados extranjeros, y por lo tanto no persiguieron sus deseos, su interés nacional.
Para evitar que fuéramos libres mentalmente y por lo tanto realmente libres, los Estados hegemónicos del sistema internacional, en busca de su perpetuarse en una estructura de poder político y económico ya formada, nos “vendieron su libreto”, o con términos más apropiados, nos difundieron su ideología. Pero que amables que fueron…
Estas ideas eran generadas en los Estados céntricos, los Estados hegemónicos, que tienen como objetivo la difusión del modo de vida y de pensar de sus sociedades, que poco o nada tienen que ver con la nuestra. Este tipo de vasallaje  es el más eficaz por supuesto, y nos somete por completo.
El deseo, pasa al servicio del dominador, del de afuera, del saqueador. El apropiador de subjetividades, porque les pone nombre y  les da forma a los deseos en su seno engendrados, entonces yo humilde ser humano, me engaño y deseo consumir, y consumir algo que no necesariamente necesite pero que la televisión, la radio, los diarios, las propagandas nos imponen. Entonces actúo en consecuencia, creo saber lo que quiero porque ignoro que ese deseo fue impuesto en remplazo de otros que me hubieran satisfecho más. 
Por lo tanto si en la televisión pasan la imagen de la estatua de la libertad en New York, resulta más atractiva que la Catedral de La Plata, deseamos los paisajes ajenos más que los propios, deseamos la cultura ajena y despreciamos la nuestra, y somos obedientes a sus modas y todo, !sin percibirlo!
¿Qué lleva a una adolecente de 15 años usar la bandera británica en una remera? Esta convencida de que eso es lo mejor, lo natural, la moda de Paris, Londres, Roma, desconociendo, o peor aún, menospreciando su historia, menospreciando a las personas que dieron su vida desde 1806 hasta la fecha combatiendo al imperio británico.
Hoy en día Estados Unidos utiliza la fuerza armada solo cuando los medios “no oficiales” no funcionaron, la intervención militar es la última instancia, ya que si conquista las mentes de los rivales, estos no se levantarán en su contra. Por medio de Hollywood y sus películas manda mensajes de su cultura y lo que “es mejor”  para todos, lo mismo hace por medio de los libros de economía y sos órganos financieros.
Durante nuestros 200 años de historia, Argentina fue sometida y subordinada según la clase gobernante. Se puede resumir brevemente que la Argentina, fue sometida a Inglaterra antes y EE.UU. después, sirviendo a los deseos e intereses de las potencias extranjeras, y cuando hubo alguien que no siguiera sus ideas, siempre buscaron la forma de derrocarlo, ya sea Dorrego, Juan Manuel de Rosas, Irigoyen, Perón, o los Kirchner, por medio de golpes de estado, ataques mediáticos, traiciones sobornos, etc.
El imperio siempre tiene lacayos a sus órdenes que siguen sus deseos y abandonan la causa nacional. Por ejemplo están convencidos que el libre comercio es la solución a todos los problemas económicos y obran para logarlo, porque creen en las palabras de Adam Smith, de Ricardo, entre otros y quienes las rechacen son denostados, tillados de locos, y hasta de sangrientos dictadores.
Es por eso que quien piensa y obra según su deseo, su interés nacional será el “chico malo” y quien obedezca el “chico bueno”, pero por suerte algunos Estados obran según sus deseos y no se someten a los imperios, y soportan todo tipo de agravio, en pos de su interés nacional.
Y para cerrar, llevemos esto a la vida cotidiana, tal vez de esta manera quede aun mas claro el concepto. Si yo A y otra persona  B tenemos ideas opuestas, y no quiero hacer lo que dice B, éste hará todo lo posible con tal de que yo cambie de idea y si es necesario recurrirá a la agresión para que yo haga lo que él impone y abandone todo tipo de insubordinación que le afecte, y no persiga mi deseo.
Cristian Ariel Suárez
Est. de Relaciones Internacionales

*editado por Sheva López

Agradezco muchísimo este espacio prestado por Sheva López, y la posibilidad de escribir unos renglones sobre algo que damos por sentados y no le prestamos la suficiente atención.

1 Comentario en El Deseo, una reflexión sobre la realidad social argentina, por Cristian Ariel Suárez

  1. El deseo es uno de los sentimientos más preciados. la cuestión es, sin ponerme bíblico, cuando no se distingue entre deseo y tentaciones. El imperialismos tiene tentaciones porque tiene tentáculos para articular sus ambiciones. Ambiciones que avasallan pueblos. Brindo por este blog y el deseo de vivir en Una Patria Grande, Nacional, Popular y Latinoamericanista.Daniel Del Fuego

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