Lo último

Democracia, teoría inaplicable, parte II de II

No te olvides de la 1ra parte:
http://elmundodelpobre.blogspot.com.ar/2012/07/la-democracia-la-teoria-inaplicable.html

Solemos defender la democracia como el sistema más representativo, como sinónimo de la libertad y la justicia y nos vanangloriamos de haber dejado atrás las dictaduras y afirmamos que el sistema democrático es aquel mecanismo que permite desarrollar nuestros derechos individuales y colectivos, que fomenta la libertad de expresión y entrega en manos del pueblo mismo el menester que es el gobernar. Claro, en teoría, esto es cierto; en la práctica, no tanto. Es cierto que cuando la democracia se aplica bajo estricta regulación, cada persona ejerce su derecho de elección, pero no de decisión sobre la vida política, puesto que su decisión no condiciona la práctica ni el debate público sino que sólo escoge a quien lo hará. A pesar de suponerse que la persona elegida representa un cuadro político con ciertos ideales que encausan sus posibles decisiones, esto en la práctica se vuelve bastante difuso y la desviación ideológica del accionar de los representantes políticos se vuelven bastante difíciles de identificar. ¿Por qué? En primer lugar,  las personas no pueden estar pendientes de la esfera política el tiempo que sería necesario. El mismo sistema que apoya sus bases en la democracia obliga a la mayoría de los integrantes de una sociedad a trabajar gran parte de su tiempo sin poder encargarse de la cuestión pública. Como es el trabajo asalariado el sustento de las grandes masas es éste el fin primero del hombre, única herramienta que le permite sobrevivir per se y hacer los propio con los suyos si es hombre o mujer de familia. Y es entonces cuando las arduas jornadas laborales alejan la atención de la sociedad en los asuntos públicos. Así los grandes políticos siguen el camino marcado por Benjamin Constant y su voto censitario ¿o no es verdad que para triunfar en política muchas veces es necesario gozar de la libertad suficiente para encargarse de la cosa pública? ¿no puede dedicar por entero su tiempo a la política quien se encuentra liberado económicamente?
Sin embargo, muchos afirman que siempre queda tiempo para todo y es, en gran parte cierto. Por eso aquellas entidades, verdaderos dirigentes del sistema global capitalista democrático, son las mismas que intentan ocupar las mentes de los votantes en cuestiones secundarias al interés público para que la intervención de la sociedad en la política quede reducida a los partidos políticos minoritarios, que bandeandóse el poder de turno en turno, oligopolizan la capacidad de elección de la sociedad como metiendo por un embudo las decisiones de los pueblos.
Es así como la televisión, la radio, los díarios y la internet no buscan, en  muchos casos por no generalizar en vano, debatir sobre la cosa pública y se siembra en la sociedad que los temas de interés nacional no deben tocarse en la calle, en los bares o en las cenas familiares, sino que deben dejarse para el partido, lo que significa tener que enrrolarse en uno o crear uno nuevo, como si ya no hubiese tantos que sacan menos del 1% en las elecciones porque no tienen corporación detrás que les permita darse a conocer desde una punta del país a la otra. Y entonces flota en el aire esa zoncera argentina que quizás (o no) Jauretche sumaría a su manual, esa que repite la masa subordinada, “hay tres temas de los cuales no se debe hablar: religión, fútbol y política” . ¡Qué frase célebre! Si la han escuchado nombrar. Pero luego de callar esos temas y hablar de lo que pasa en las novelas algunos pocos se preguntan “y si no hablamos en las cenas familiares, en las calles y en los bares de política… ¿dónde lo vamos a hablar? Y ese es el punto, que no hablen. Que los asuntos de la cosa pública queden vedados y sólo en las manos, gestos y palabras de los hacedores políticos. Nuestro único deber es elegirlos. Y la democracia se hace cada vez más confusa y la militancia política se vuelve un partidismo fanático que separa a fracciones de un mismo país en pos de la consecusión del poder real que es el gobernar y no el votar como en la democracia griega. Y así el voto se convierte en la escalera de los pocos que llegan a la punta de la pirámide a mirar a todos desde arriba. ¿Por qué no se puede hablar de política o religión? ¿Por qué son temas controvertidos que llevan al disenso y la violencia? ¿Y por qué entonces no enseñamos desde el jardín de infantes a nuestro niños a debatir con bases de respeto y tolerancia? ¿Por qué no enseñamos en los colegios primarios y secundarios que más allá de las ideologías y los partidismos hay un interés nacional que es el bien social que está por encima de cualquier otra cuestión? ¿Por qué en las universidades no se organizan los especialistas de temas específicos para discutir sobre la realidad nacional sin representaciones fraccionarias que persiguen siempre intereses mitad individuales mitad colectivos? ¿Quién dice que ser patriota está mal? ¿Que discutir sobre los intereses nacionales para llegar a un consenso tiene que ser sinónimo de pelea? ¿Quién nos impone eso?
En épocas de crisis económicas, sociales y políticas (en ese orden), las sociedades descubren que sus intereses no fueron bien representados y ahí las negligencias se vuelven vox populi y todo se sabe pero ya es tarde y entonces el ciclo se renueva y raramente se sostiene perdurable. Pero, ¿Qué injerencia real tiene la sociedad en el proceso electivo y en el posterior, desicional? Prácticamente ninguno, porque el pueblo (demos en griego) nunca es gobierno (cracia en griego), puesto que aquellos que son elegidos son apoyados en parte por el voto y en parte por el apoyo corporativo privado que existe detrás y el poder electivo de la sociedad se ve incentivado, en verdad, por los intereses individuales que apoyan a uno u otro candidato y fogonean su popularidad, desde la luz y desde las sombras. Y una vez entrado el proceso decisional siguen respondiendo en gran parte al interés de las corporaciones y en menor parte a la sociedad, pues no son sino las corporaciones privadas las que manejan la agenda política de los países. Es aquí donde encontramos que la democracia se vuelve en esencia tan confusa y alejada de su orígen, que se transforma, se mezcla con otros mecanismos que la exceden dando a luz un nuevo sistema contemporáneo: la corporatocracia, el gobierno de las corporaciones. Y en persecusión del capital, los gobiernos se pelean entre ellos para palear los déficits de desempleo y ser “más competitivos” en exportaciones y entonces abren las puertas al capital, mal necesario para “mejorar las condiciones de vida”, de una forma tan lenta que asusta para el común de la sociedad y otra tan rápida que impresiona para las minorías privilegiadas. Y volvemos a lo mismo de siempre, eso que dice un tal Stiglitz de que la globalización crea países ricos con poblaciones pobres. Y no es sino la democracia la que sostiene el sistema como es, no porque sea errada en su teoría sino porque se vuelve inaplicable y así lo seguimos sosteniendo y poco hacemos para encontrar una vuelta que la torne eficiente como en la antigua Grecia. ¿Por qué los imperios han defendido la democracia y la llevan a los países donde no existe? ¿es por su vocación santa e indefectible por mantener la paz mundial? ¿o será la teoría que mejor se adecúa a sus intereses prácticos y por eso “llevar la democracia a todo el mundo” es motivo de movilización de ejércitos y es fundamento para subyugar pueblo enteros?
Las instituciones fueron creadas por nosotros, los hombres. Podemos modificarlas…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: