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Competitividad y Desarrollo, ¿Congruencia o antítesis?

Cualquiera que haya leído un díario, escuchado un discurso presidencial, visto un noticiero, hecho la secundaria o cursado en la universidad, ha oído hablar del capitalismo, ese sistema económico que nos es contemporáneo y hace las veces de modo de producción global -salvo contadas excepciones-. Seguro también escucharon o leyeron acerca de conceptos como “crecimiento” o “desarrollo económico”, “mejora de la producción”, “bienestar social”, “exportaciones”, entre otros términos simples y rebuscados.
Los términos económicos abundan y aunque dentro de cada uno operan un sin fin de variables, logran simplificarse en un sentido general y son utilizados por el común de la sociedad en general. Uno de los términos más utilizados pero menos profundizado es la “competitividad.” Mucha gente no asocia el término competitividad con todo lo que significa, pero hay algo que las personas repiten sin duda alguna: “tenemos que ser competitivos”.
Si estuviesemos hablando en términos deportivos, la competitividad es un concepto bâsico y se refiere a algo así como el desarrollo de la capacidad individual o grupal que posibilita la competición en una relativa igualdad de condiciones. Es decir, para ser competitivo hay que desarrollar un umbral de capacidades que me permitan ser parte de un nivel estandarizado de competencia. El desarrollo de las capacidades no tiene techo y lógicamente, cuanto más se desarrollen, mayormente competitivo se podrá ser. Desde éste punto de vista, ser competitivo no puede tener negatividades más que en un exceso. O sea, si por ser competitiva en un deporte, una persona se sobreexige, corre los riesgos de dañar su salud, cuestión que la sacaría de competencia para siempre. Bueno, algo de esto sucede con el concepto de competitividad en la economía.
Hay personas más competitivas o competentes que otras. Hay grupos y/o equipos más competentes que otros. Hay empresas más competitivas que otras. Y hay países más competentes que otros. Dentro del sistema capitalista, la competencia es un concepto clave para el crecimiento. Para crecer, es necesario ser competitivo, porque el mundo es como un Shopping, el que no pone un producto propio en alguna de las góndolas, suele salir perdiendo. Hay dos tipos de competitividad, esa a la que le dicen “precio” y otra que es “no-precio” o”calidad”. Algunos países incentivan a sus empresas para que sean competitivas en precio y otros pocos para que sean competitivas en calidad. ¿Cómo se es “competitivo en precio”? Bueno, basicamente, se deben producir bienes o servicios de bajos costos, para que sean baratos y así, conservando cierto grado mínimo de calidad, socaven el mercado internacional. A primera vista, esto no es mejor que excelente: productos minimamente buenos, a bajos costos, en gran cantidad. Todo positivo. Aunque en realidad, es un poco relativo. Sucede que para achicar los costos, el capitalista suele atacar al salario del trabajador, disminuyendolo en cantidad nominal y haciéndole perder poder de compra real. Uhf, que problema… para ser mejores… hay que ser peores… un poco contradictorio. ¿Pero quiénes se hacen mejores y quiénes peores? Mejores se hacen los capitalistas que producen más y obtienen más ganancia, peores los trabajadores, que pierden salario real a cambio de ser más competitivos. Es natural…
Otro países tienen inversiones fuertes, bancos de crédito, subsidios, incentivos a la oferta agregada. Buscan producir bienes de calidad, de alta tecnología, de vanguardia productiva. Eso lleva tiempo, trabajo, dedicación, proyección, continuidad político-económica, educación, entre otras cuestiones. Cuando los gobiernos logran triunfar con dichas políticas, los países se convierten en competitivos en calidad, es decir, producen algo que nadie más puede producir con tal eficiencia. Estos países también suelen atacar o congelar el salario real para no perder competitividad, pero como están en la vanguardia tecnológico-capitalista, las ganancias de tal productividad son tran grandes, que un salario bajo de un trabajador calificado, está muy por arriba que un salario de los más altos de trabajadores no calificados. La exigencia de la competitividad también los afecta, pero en menor grado. Por esto muchos de estos países atacan decididamente a la inflación, porque una inestabilidad de precios podría convertirse en el primer ataque a su poder de compra congelado (véase, Alemania).
Esta relación adversa entre Crecimiento y Competitividad, es un reflejo más de eso que han sabido explicar como “un sistema económico que, con la globalización como estandarte, crea países ricos con poblaciones pobres”. Una triste realidad.

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