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El fin del mundo: ¿cerca o lejos?

En el mundo contemporáneo, hay fenómenos como la pobreza, la desigualdad social, la mortalidad infantil y las enfermedades, entre otros, que yacen curiosamente como supuestos. Esto significa normalizar dichos acontecimientos. Aclaremos. Es normal que haya pobres, y si podemos calificar a ciertas personas como tales, es porque existe un antónimo o contrapuesto, o sea, ricos. Si existen ricos y pobres, es lógico que se construya el concepto de desigualdad social, el cual explica que algunas personas tengan más recursos que otras. Es lógico. Como en el sistema capitalista todo bien o prestación tiene un valor de cambio representado en dinero, es también lógico que algunos puedan acceder a bienes y/o servicios que otros no. Es decir, que es natural que ciertas personas, sin un asistencialismo por parte de otras o de una institución, no tengan la capacidad de acceder a muchos bienes y prestaciones que otros sí. Y es normal pensar que si algunos acceden a un bien es porque lo precisan, lo cual desprende que quienes no pueden acceder se encuentran bajo la misma condición de necesidad, sólo que con menos capacidad de acceso. A partir de estas deducciones, es fácil entender, que tanto las enfermedades como la mortalidad infantil (que es consecuencia de enfermedades mortales no atendidas), tienen solución sólo a través de la movilización de recursos. O sea, para palear una enfermedad o evitar la mortalidad infantil, es necesario hacerse de bienes como medicamentos y prestaciones como en éste caso el servicio médico. Por ende, para mantenerse con vida en éste mundo (lo cual en teoría se entiende el fin primero), es preciso movilizar recursos que permitan la sobrevivencia. En consecuencia, es totalmente lógico, que algunas personas puedan sobrevivir -quienes cuentan con los recursos necesarios- y otras no -los que no cuentan con ellos-. Sin embargo, como esta lógica, esporádicamente puede resultar algo nociva ante los ojos de la comunidad global, los Estados, que son las instituciones formales que administran los distintos territorios enmarcados por ciertas fronteras, se encargan (cuando les es posible) de asistir a aquellas personas que no pueden hacerlo por sus medios. Claro está, que el trabajo de los Estados no es óptimo, puesto que si existen pobres, desigualdad social, enfermedades y mortalidad infantil, no se ha logrado extinguir por completo los principales males que azotan al planeta. Todo esto, es normal, lógico. Existen instituciones internacionales que tienen por objeto intentar suplir aquellos márgenes de acción los cuales los Estados no llegan a cubrir y aunque contribuyen a disminuirlos, logicamente, tampoco lo logran.
Hasta ahora, todo es muy lógico, es normal, común, natural. “Es así”. Entonces para intentar cambiar esta realidad que aunque real y natural se denota imperfecta, se hizo ciencia el estudio de la economía y se centró la investigación en tratar de encontrar la fórmula de hacer crecer y mejorar la economía de los países, porque así podrían sus habitantes obtener mayores recursos, lo que les permitiría la consecusión de una mayor cantidad de bienes y servicios, restringiendo -o aboliendo- así, los males que sopesan sobre el mundo. Entonces, muchos dijeron que se hacía de una manera y otros de otra y unos perdieron y otros ganaron la batalla ideológica y después los que habían perdido se transformaron en ganadores y los que habían ganado en perdedores y después esto cambió de nuevo y en fin. Lo cierto es que han pasado siglos y los problemas -en mayor o menor medida-, persisten.
Como estudiante de Economía por un lado y Relaciones Internacionales por el otro, soy un ser al que preparan para defender los intereses de su país y aportar mi granito de arena a su crecimiento. Pero una vez me pregunté: ¿Qué significa que mi país crezca? ¿Cuál es mi país? ¿Acaso es ese que forman mi billetera, mi caja de ahorro y mi cuenta corriente? ¿O es todo aquello que compete a mi bienestar y el de mi familia? ¿Será, sino, acaso todas las necesidades humanas que van desde Jujuy hasta Tierra del Fuego? Quizás sea todo eso y mucho más.
Los invito a hacer un ejercicio simple: detenganse un minuto en el centro de la ciudad más importante del país y observen todo a su alrededor. Les aseguro que podrán ver facilmente el contraste, autos de alta gama al lado de autos que se han quedado a décadas de la vanguardia tecnológica, ejecutivos almorzando a metros de personas que duermen en la calle y revisan la basura, publicidades de grandes empresas que nublan el paisaje de la ciudad, etcétera, etcétera. Todo muy lógico y muy normal.
Bueno, ahora despertemos un poco. Nada (pero nada) de eso puede ser natural, común, lógico o normal. No podemos hacernos llamar post-modernos cuando seguimos debatiendo entre un plato de comida o la muerte. Somos el avance tecnológico y el atraso social, la vanguardia económica y el fracaso político, somos una comunidad de inoperantes que no pueden despertar de un sueño que a menudo se hace pesadilla. No podemos manejar nuestras propias vidas, nos creemos libres cuando seguimos encadenados a nuestra propia impotencia. Tenemos el manojo de llaves para abrir el cofre y no encontramos la que encaja en la cerradura, ¿Será que no nos esforzamos demasiado en dar con ella?
Queremos un país mejor pero hacemos poco para conseguirlo, mientras la Revolución Francesa daba la vida por la libertad y la igualdad, nosotros nos limitamos a opinar en una mesa sobre lo que dicen en televisión o escribimos banalidades por facebook, twitter o un blog. Pero el mundo está ahí afuera, esperando que le pongamos la cara, el pecho, el corazón, el alma y la mente. El mundo precisa que salgamos a cambiarlo porque así no puede seguir. No podemos quedar en los anales de la historia como las generaciones que nada hicieron por la desigualdad. Los países crecen, las economías se desarrollan, la tecnología avanza, la producción se acrecienta y los pobres afloran.
Eso no tiene lógica alguna. ¿Cuánto tiempo más vivirán los seres pensantes del planeta en un mundo ilógico, sin sentido alguno? ¿Acaso estamos esperando que la historia se repita? De seguro esa es la cuestión, esperamos que el mundo cambie a base de impaciencias, guerras, sangre, muertes, crisis, bombas, invasiones, odio y demás. Siempre fue así, ¿Por qué no ahora? ¿O de verdad creen los jóvenes que eso sólo pasa en los apuntes y libros universitarios que hablan de las guerras europeas y mundiales? Despierten gente, esto está a la vuelta de la esquina porque el mundo está colapsado de incoherencia. ¿O realmente muchos creían que los Mayas, Nostradamus, los egipcios o la misma biblia católica hablaban del fin del mundo en chiste? Bueno, ahí va un secreto: no era un chiste. Sólo que algunos extremistas pensaron que en verdad habría inundaciones, que moriríamos prendidos fuego o azotados por un meteorito o vaya a saber que delirio más. Lo cierto es que el mundo que se termina es el actual sistema económico, que ya no puede soportar más crisis, no puede demorarlas más. Se acerca un nuevo modo de vida y una nueva forma de producción que no puede tener sino otro objetivo que ajustar la distribución, porque es esta la falla central en la actualidad. Los esclavistas no sabían el lunes que el martes llegaría el feudalismo, ni los señores feudales leían en la revista “negocios” de Enero que en Febrero llegaba el mercantilismo; y así con todos los sistemas económicos que se sucedieron a lo largo de la historia de la humanidad. Esto tiene que cambiar, porque ya no funciona tan bien como podría funcionar. Y las cosas que funcionan emparchadas, duran lo que dura el carnaval: muy poco.
Europa vuelve a ser el centro del mundo. Lo fue como punto de partida del auge capitalista y ahora lo está siendo como punto final. No sé que viene, pero sólo creo saber dos cosas: la buena es que será para mejor; la mala, que muy probablemente no se debatirá en un blog o en twitter sino con las armas en las manos…

9 Comentarios en El fin del mundo: ¿cerca o lejos?

  1. BUEN COMIENZO…. ESCALOFRIANTE FINAL
    SI HAY UN DIOS, QUIERA QUE NO…
    POR QUE EN LA GUERRA VAMOS A MORIR PRIMERO NOSOTROS.
    FIRMA: UNA POBRE DEL SISTEMA

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  2. Real, pero esperemos que el final sea otro.Sergio

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  3. Vivimos antestesiados. Desde que nos escolarizamos nos duermen la creatividad, el descaro, el desparpajo y la rebeldía. Luego nos enfrascan en una lucha eterna contra los impuestos, el súper, el límite de la tarjeta, las expensas, el asado en la casa de mi jefe, el show de los goles de la jornada, el soñando por garchar, la cara de bragueta de maría laura santillán; y me compré una blackberry nueva, viste?
    Y cuando nos damos cuenta somos unos gordos pelotudos, canosos, sin un cobre para ahorrar, pero con la HP all in one comprada en 450 cuotas. Y con artritis, gota, hemorroides de tanto estar sentado mirando fox sports, con tos de fumador, y cansado de estar cansado. Aburguesado. Así no se hace la revolución.

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  4. OJalá yo pudiese decir las cosas tan claras y sin tantas vueltas. Gracias Cris por seguirnos siempre.

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  5. OJalá- Gracias por seguirnos siempre.

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  6. Sin la guerra también siempre morimos primero nosotros. Gracias por seguirnos siempre.

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  7. Dos cosas: Individualismo y falta de compromiso. Reina un constante desinterés por las causas que apuntan a un bien común. Aquellas épocas donde las personas luchaban y estaban dispuestas a todo (llegando al extremo de entregar hasta su propia vida) por un ideal, por algo para el bienestar de todos; han quedado relegadas a los libros de historia, cuentos fantásticos o a algún guion de película.
    Te preguntás qué se considera país? El país de cada uno comienza y termina en la cabeza y en las puntas de los pies de sí mismo, a lo sumo se extenderá a la familia con la que tenga lazos mas cercanos y descenderá una o dos generaciones más. ¿A quién le importa que suba el nivel de pobreza, la mortalidad infantil, lo que pase en el resto de las provincias, que haya gente cuyo hogar es la calle y comida los desechos de alguno de nosotros? Si yo estoy bien, si puedo tener lo que quiero, darme y los gustos y placeres que creo necesarios qué me importa lo que le pase al vecino? que se muera total a mi no me afecta. Ese es el pensamiento de una gran mayoría. Mientras que si miramos hacia atrás, nos encontramos con personas que no solo hicieron algo por si mismas sino que tampoco se conformaron con hacerlo por todos los que las rodeaban; fueron mas allá de sus contemporáneos y lucharon con el objetivo de que sus acciones y pensamientos tuvieran consecuencias beneficiosas a futuro también, de las que pudiéramos gozar todos nosotros que llegamos al mundo mucho mas tarde.

    En cuanto a lo que decís de las predicciones del fin del mundo, catástrofes naturales, un castigo proveniente del mas allá o lo que sea… puedo asegurar que no hay peor enemigo del hombre que otro hombre, o mejor dicho, los intereses de este otro, nos amasijamos entre nosotros mismos y hasta hemos llegado al extremo en que ya no importa si somos de la misma nacionalidad o no. querer mostrarse como superior, dominar, ser el dueño del poder o sin ir mas lejos y volviendo al pensamiento “¿Si yo estoy bien que me importa el resto?” lo que hacemos día a día: ignorar CONCIENZUDAMENTE lo que sucede a nuestro alrededor.
    Millones de guerras insensatas se libraron a lo largo de la historia, matanzas crueles a diestra y siniestra. Alguien una vez dijo “El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra, fue el fundador de la civilización.” Y no tengo dudas que las cosas serían mejores así, pero por intereses el mundo se mueve y hoy por hoy muchos se llenan la boca hablando de paz, derechos humanos y civilización, pero con estas palabras solo disfrazan las atrocidades que desatan por ambiciones propias. Evidentemente no aprendimos a darle el valor que corresponde a las palabras y el ejercicio de la fuerza nos resulta mejor. En fin el tiempo corre, transcurren siglos y siglos de la existencia del hombre sobre la tierra y los errores se repiten una y otra vez, ¿Deberíamos esperar a que la evolución haga lo suyo? No quisiera pensar que mas que evolución esto se haya tornado en retroceso y que haya sido preferible ser un mono. Aunque sería algo vago esperar… Seria un mejor verbo DESPERTAR y bajarse de esa calesita, porque es evidente que no avanzamos caminando en círculos (con el destino de un circulo vicioso), paseando por los mismos lugares y tropezando una y otra vez con las mismas piedras…
    Me fui por las ramas! En pocas palabras, coincido con vos.

    >>Efectuada mi catarsis puedo descansar en paz jajaja< < [No se por qué pero cuando pensaba en la concepción de país me vino a la cabeza una mina (no me acuerdo si lo leí o lo escuche) que hablando de ecología, dijo que la Capital federal esta sucia porque todos los que diariamente vamos desde el Gran Buenos Aires somos unos mal educados que no nos importa nada y les tiramos toda nuestra basura por cualquier lado, Vos fíjate… creo que somos miembros de un mismo PAÍS… No se, me parece.]

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  8. Gracias por tu tiempo, por tu opinión, por tus palabras.

    Qué linda frase dejaste plasmada ahí, me gustaría saber quién la escribió…
    Que bueno que te sirvamos para que hagas de catársis, nunca viene mal expresarse. Me gusta que toques el temita de realidad y evolución. Estoy escribiendo un libro (mi primer libro) acerca de eso y me sirven tus opiniones.

    Con respecto a PD de la mina que dijo eso. Un gran maestro me dijo varias veces: “Hernán, deje de perder tiempo leyendo mucho, no sea ansioso… lea poco y bueno.” No gaste su valioso tiempo escuchando al adversario niña, siga (aunque sin ser necia) por su camino, que ha elegido el correcto. Un humilde consejo. La guerra es todo los días y no precisa de un tiro o una granada para ser guerra.

    Abrazo enorme y gracias de nuevo.

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  9. Me gusto el artículo, discrepo en algunas cosas, principalmente el fin del sistema económico no se va a dar mientras los que mejor están posicionados son los que tienen las armas. (la crisis europea es sólo un vientito temporario)

    El verdadero fin de la economía se viene con la extinción del petróleo.

    Gran abrazo!

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