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¿Cómo empezamos a ser pobres? Parte II

 

Esta es la parte I de la historia, no te la pierdas así podés seguir el hilo:
Nos habíamos quedado en el año 1809 con un Cabildo abierto que tenía por debate una cuestión central: PROTECCIONISMO vs. LIBRECAMBIO.
Pero para entender el debate, hay que explicar brevemente qué significan estos dos conceptos. Los hombres de la caricatura son, de izquierda a derecha, Adam Smith y David Ricardo. Ambos son los pioneros de las teorías del libre comercio. Ricardo es un perfeccionista de la teoría de su antecesor, Smith, el creador de las primeras teorías del auge capitalista: el libre comercio y “la mano invisible de los mercados”. ¿Cuáles eran los puntos centrales de estas teorías? Bueno, básicamente instauraban las bases de “La División Internacional del Trabajo”, una suerte de estipulación mundial del rol que debía ocupar cada país, en la cada vez más integrada economía internacional. Dicha integración, era producto de una progresiva globalización con bases en el capitalismo de mercado y el auge del comercio. La División Internacional del Trabajo, basada en las teorías de Adam Smith y David Ricardo, proponía que cada país debía espcializarse en la producción de aquellos bienes en los que fuese más productivo en base a un factor de producción: el trabajo (esto último será el gran aporte de Ricardo y sus “ventajas comparativas”). A su vez, las teorías del comercio lanzaban dos principios fundamentales más: la no intervención estatal en la economía y por ende, el libre comercio, es decir, la no protección arancelaria para los productos importados. Mmmm, a ver, ¿lo simplificamos? Adam Smith (y por ende Gran Bretaña, lugar a donde nuestro economista pertenecía), colonizó más países con su libro y sus teorías, que Gran Bretaña con sus barcos de guerra y sus fusiles. Sucede que la División Internacional del Trabajo, tenía una pequeña trampa: en Gran Bretaña (y en menor medida en Francia) era el único lugar donde había explotado la Revolución Industrial (producción en serie y con alto valor agregado), por ende, tanto la no intervención estatal, como el libre comercio, no era otra cosa que decirle sí a la eterna imposición de Gran Bretaña como “la fábrica del mundo”. Aquellos países que se introducirían a la División Internacional del Trabajo como aportadores de materias primas, es decir, esos adonde no había llegado la revolución industrial (es decir, practicamente todo el mundo), nunca podrían llegar a tal estadío, puesto que el libre comercio llenaría los mercados locales de manufacturas baratas y eficientes, provenientes de una parte de Europa, terminando así con cualquier sector industrial incipiente en las otras partes del mundo. Además, sin intervención estatal (!Principio con el cual Gran Bretaña consiguió su Revolución!), sería perpetua la posición adoptada. Así, comenzaba lo que más adelante, una teoría de orígen latinoamericano y con centro en Argentina llamará “el sistema Centro-Periferia”. Adivinen qué lugar le tocaba a La Argentina… ¿el centro o la periferia? Ahorremos obviedades.
Volvamos al Virreinato del Río de La Plata. En aquel debate, por el rincón proteccionista estaban dos comerciantes: Yañiz y Agüero. Por el lado del librecambio, Mariano Moreno, abogado y “proto-economista”. Mariano Moreno, un gran intelectual y revolucionario, estaba, por así decirlo, “enamorado de sus libros y teorías”, que flotaban en su cabeza como una realidad indiscutible. Moreno, era un intelectual con todas las letras y tanto las teorías de economistas fisiócratas como Quesnay o los liberales como Smith, conquistaron su pensar. Moreno creía -erróneamente- que lo mejor para nuestro (en ese entonces futuro país), era el librecambio. Del otro lado, estaban Agüero y Yañiz, que al ser comerciantes de práctica, sabían perfectamente que el ingreso de los productos manufacturados ingleses, acabaría con los procesos de industrias en formación que se estaban forjando en el Virreinato desde el monopolio creado por España. Sigamos adivinando, ¿Quién ganó el debate? Mariano Moreno y el librecambio. Hasta 1835 -con sólo una pequeña interrupción que luego nombraremos-, Las Provincias Unidas del Río de La Plata instauraron el librecambio como política económica oficial.
Como esto no es una clase de historia (y además me faltan muchas herramientas académicas como para que lo sea), no se hará una cronología histórico-política de todos los hechos. Lo importante es saber, que a partir de éste debate, en el Virreinato se dará vía libre a dos cuestiones: el ingreso de productos ingleses que acabarán con la industria nacional en formación y la legalización de las ganancias de la oligarquia porteña (recordemos que eran importadores del ahora excontrabando inglés, hacía el interior del país -llegaban hasta Salta y a Tucumán, en menor medida-).
Una verdadera revolución popular en abril de 1811 liderada por Campana y Grigera, intentará derrocar a la Primera Junta que había decepcionando al pueblo dictando el librecambio y entregando a Gran Bretaña la libertad económica que se había defendido en las invasiones de 1806 y 1807 a base de batallas y luchas. El pueblo, enardecido, propone a Saavedra como el gran líder para que tome el cargo de la junta, pero Saavedra se niega. Tremendo problema éste para el pueblo quien veía en su líder a aquel conductor que no quiso ser. La revolución de los orilleros, finalmente, sólo conseguirá que Campana quede como secretario de la junta. Campana dictó automáticamente la disolusión del librecambio; sin embargo, no pasará mucho tiempo para que sea retirado de su posición a manos de Bernardino Rivadavia, quien propone una Asamblea General (la Asamblea del año XIII), pone preso a Campana y dicta, nuevamente, el librecambio. Hecha la salvación correspondiente a la interrupción histórica de La Revolución de los Orilleros, repito, hasta 1835, reinará el librecambio y morirán las industrias nacionales en formación.
Muchas formas políticas pasaron por el Virreinato, desde Juntas hasta Triunviratos; desde Directorios hasta “un presidente constitucional”. Sin embargo, el librecambio será una cuestión inamovible. Para nombrar algunos hechos destacables del período, Rivadavia pidió el primer emprestito a la Baring Brothers (la banca británica) aceptando condiciones tan deplorables que puedo sintetizarlo en que se pidieron un millón de libras esterlinas, pero sólo llegaron 60.000. Terminamos de pagar dicho préstamo en la primer década del 1900. ¿Qué? No, como pueden ser 80 años pagando un préstamo. Sí, puede y así fue. Ah, me olvidaba ¿Qué pusimos de garantía para el emprestito? Eh…. a Rivadavia no se le ocurría nada hasta que se iluminó y sí… puso de garantía a… !La Provincia de Buenos Aires, enterita ella! También disputamos una guerra contra el Imperio Luso-Brasileño (que luego será sólo brasileño por su independencia mediante) por los territorios de la Banda Oriental del Uruguay principalmente; guerra que ganamos por las armas pero perdimos por nuestra diplomacia, la cual decidió que lo mejor era achicarnos (tener una Patria Chica) y no conservar la Patria Grande que formaban todas las provincias unidas del Virreinato. Así fue como se declaró la independencia del Uruguay en una guerra que habíamos ganado pero de la cual obtuvimos prácticamente nada. También creamos un Banco Central con capitales ingleses, manejado por ingleses, pero esa, es una historia un poco más larga…
CONTINUARÁ…

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