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¿Qué onda el dólar?

Bueno, vamos a tratar de entender entre todos los pobres, qué pasa con el bendito dólar, por qué, cuánto puede durar, etc. Lo bueno es que todavía no está restringido hablar del dólar, así que por lo pronto, la AFIP no me pedirá la clave fiscal para escribir esta nota. Otra buena noticia, es el desinterés con el cual escribo estas líneas, puesto que yo no tengo ni dólares ni ahorro alguno, porque soy un empleado estatal que con suerte llego a fin de mes, como muchos de los que frecuentan éste blog.
Vamos a lo nuestro: ¿Por qué, mes de mayo, año 2012, el Estado restringe mi capacidad de compra de dólares?  Bueno, como casi siempre en economía, no hay una sóla razón. Trataremos de enumerarlas todas de forma simple y clara.
Primero tendremos que servirnos de la historia para entender el presente. Luego de la crisis de 2001 y más precisamente desde el 2003 en adelante, Argentina experimenta un crecimiento económico considerable (suba del PBI). Esto sucedió, basicamente, por la atinada aplicación de políticas keynesianas anti-cíclicas que se dieron en el gobierno de Néstor Kirchner. ¿Políticas anti-cíclicas? Mmm, ¿Spanish, please? Anti-cíclico se refiere a que van, justamente, en contra del ciclo económico vigente. Es decir, si la economía está en crisis porque el Estado gasta más de los ingresos que obtiene (déficit fiscal), lo lógico sería que “se ajuste” achicando gasto público, en escuelas, hospitales, obra pública, jubilaciones, seguros de desempleo, etc. Esto es actualmente lo que sucede en España y Europa en general, donde la primera respuesta a la crisis han sido políticas cíclicas. Lo contrario (anti-cíclico), es que el Estado expanda el gasto público para incentivar el consumo, garantizar el pleno empleo y reactivar así la economía. Esto se llama Demanda Agregada.
Bien, más allá del palabrerío, ¿Funcionó? Sí y bastante bien. Bajó el desempleo, aumentó el consumo y todo comenzó a reactivarse.
Si yo fuese usted lector diría “faaa, es mágico eso de la Demanda Agregada”. Pero no es tan así. Eso fue acompañado de políticas subsidiarias a los servicios básicos y al cumbustible, además de contar con un amplio plan de asistencialismo social que incentive el consumo aún más y mantenga activo al motor de la economía: las empresas y los trabajadores.
Bueno, ¿listo? Falta una cosa importante más: los precios de los commodities. ¿Qué exporta principalmente Argentina después de la crisis? – ¡Naves espaciales! Mmm no. – ¡Parrilladas en tuppers! Ehhh, no tampoco. – Sistemas informáticos de última generación. No creo, y si lo hace, debe ser en una baja cantidad. Argentina, exporta materias primas, principalmente Soja. – “Ah pero eso siempre, no cambia nada”. Esta vez cambió, porque debido a la gran demanda China de esos productos, los precios en el mercado internacional subieron de forma record y La Argentina, por medio de retenciones a la exportación, ganó mucho dinero (muchos dólares que ingresaron de esas ventas al exterior). Eso sirvió para engrosar en niveles record las reservas del Banco Central y así pagar, por ejemplo, gran parte de la deuda externa, entre otras cosas.
Entonces.. ¿Todo 10 puntos? ¿Y el dólar qué onda? En realidad les di la noticia buena, ahí viene la mala. Éste proceso de acumulación de divisas, se debió principalmente a las ventajas que nuestro país supo aprovechar por medio del comercio internacional, que dieron como resultado un amplio superavit comerciar por varios años. Ese superavit permitió pagar al Estado muchos compromisos que venía asumiendo (nombrados más arriba). Pero toda esta bonanza, logicamente hizo crecer tres cosas: la producción, la capacidad de consumo de la población -en mayor medida- y por ende, la inflación (a niveles ya inaceptables). ¿Qué hizo el gobierno para frenar la inflación? Nada. ¿Y para frenar un poco el consumo e incentivar el ahorro y la inversión? Nada. ¿Y para incentivar la producción aún más para que la oferta supere a la demanda y baje la inflación? Muy poco. ¿Y las políticas anti-cíclicas del principio del cuentito? Guardadas al ladito de Keyness. Uhf, parece que tenemos un problema. Y sí, lo tenemos. El Gobierno, en vez de enfrentar el problema intervino el INDEC y manipula los índices económicos para desestimar las negatividades. Esto hace que la gente no crea en su moneda, la cual pierde constante valor gracias a la inflación real, que es muy distinta a la del INDEC y entonces… ¿en que ahorra el argentino? Dólares.
Cerremos el cuento. El aumento de la producción y de la capacidad de compra de la población, aumentó las importaciones. La falta de políticas enérgeticas responsables llevó a la falta de producción de combustibles y la consecuente obligación de importarlo, con los gastos que eso demanda. Conclusión: chau superavit comercial. La gente se corre del peso y compra dólares; el país tiene que afrontar muchos gastos en dólares pero ya no tiene tantos porque el superavit comercial ya es historia, entonces tiene que guardar cuanto dólar circule de Jujuy a Tierra del Fuego. Para eso desplegó los tentáculos del pulpo AFIP, restringiendo la compra a los particulares y luego envió al Secretario de Comercio a restringir importaciones. Ni un dólar fuera del país; ni un dólar en las cajas privadas. ¿Consecuencia? Se crea un mercado paralelo que le dice “dólar blue” al dólar que se maneja en dicho mercado, que por lógica, sube el precio del subyacente (en éste caso el dólar).
¿Cuánto puede durar éste escenario? No lo sé, pero supongo que el mismo tiempo que en general duran todas las medidas, que en un país democratico, cohiben los derechos individuales de los ciudadanos…

*esta nota está dedicada a mi amigo de la infancia Federico Mosconi, quien me hizo reflexionar sobre que todos entendemos pero no entendemos nada de lo que nos pasa. Para él, la nota y un abrazo.

8 Comentarios en ¿Qué onda el dólar?

  1. No entiendo muy bien, en términos económicos, en qué le afecta al Estado que un particular compre dólares, así que tampoco entiendo las razones para el cepo que colocaron. Una cosa es preguntar de dónde salió el dinero que estás cambiando para minimizar la evasión fiscal y otra no dejarte cambiar.

    De todas formas, creo que a buena parte de la gente esta cuestión le importa un pito, considerando que son muy pocos los que van alegremente por la vida cambiando dólares.

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  2. Antes que nada, gracias por tu tiempo y tu interés de siempre.
    Vamos con la pregunta, porque es muy buena. Sí le afecta al Estado que un particular compre dólares. Argentina tiene un tipo de cambio “sucio”. Es decir, el Estado mantiene un tipo de cambio que considera “de equilibrio”. ¿Cómo lo mantiene? El Banco Central, sale a comprar o vender dólares para equilibrar la oferta y la demanda del mercado, para que el valor se mantenga siempre en base a su “tipo de cambio de equilibrio”. Como la inflación está por las nubes, nadie quiere pesos, todos quieren dólares. Por una cuestión de oferta y demanda, si todos quieren dólares, el valor subirá, es decir, se necesitarán más pesos para comprar un dólar, que es lo mismo que decir que la moneda nacional se “deprecia”. Por un lado entonces, afecta al gobierno porque condiciona lo que consideran su tipo de cambio de equilibrio.
    Por otro, es tan simple como lo dice la nota, si los dólares los tenés vos y yo, no los tiene el Estado. Cuando el Estado tiene que afrontar deudas, por ejemplo, ante organismos internacionales que tienen nuestra deuda externa, tiene que pagar en dólares, porque los pesos nuestros no los quiere ni Mickey Mouse. El Estado tenía dólares, por el superavit comercial, pero ese superavit ahora es deficit, entonces precisa de dólares para afrontar sus gastos. A su vez, Argentina está fuera del mercado de capitales, por lo cual tampoco tiene esa capacidad de entrada de divisas.

    Con respecto a lo otro que decís, totalmente. A los pobres no importa un pito (por ahora). Pero que va a pasar cuándo queramos tasar las cosas en dólares? O viajar al exterior? Mmm, se empieza a restringir tu libertad, la mia, la de Mickey…etc.

    Abrazo enorme!

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  3. Como siempre, un placer leerlo.

    Si, estoy de acuerdo con lo de la oferta y la demanda de moneda, también con lo de la inflación; pero ninguna de las dos cosas son nuevas. En los 10 años que llevamos con el peso devaluado nunca hubo una corrida bancaria fuerte, y las veces que hubo mucha demanda, el Banco Central salió a comprar masivamente.
    Además, el peso se fue de 2,90 a 4,50 a lo largo de cuatro años en forma paulatina, previsible, casi programada, nada abrupta, aunque dejando este tipo de cambio pedorro que tenemos. Reservas hay, depósitos en dólares también… por eso no me termina de cerrar toda esta movida.
    Teóricamente, si vas a viajar al exterior tenías que hacer un trámite en AFIP para que te permitieran hacer una compra extraordinaria. No se si esto seguirá vigente.

    Abrazo!

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  4. Muy bueno papa, clarisimo como siempre, gracias por la dedicatoria y bueno…en el mundo de los pobres, del cual obviamente soy parte, hay que rebuscarselas para sacar algun beneficio de la situacion “paralela”, jaja, pero vos fijate que entre nosotros nos ayudamos, la gente es la que sostiene este desastre, pero bueno como dice el tema de riddim “nosotros nos tenemos, a ellos les llegara la hora..” aguante el mundo del pobre!
    Fede

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  5. Nada mal Sheva!
    Cortito y al pie.

    “…¿Cuánto puede durar éste escenario? No lo sé, pero supongo que el mismo tiempo que en general duran todas las medidas, que en un país democratico, cohiben los derechos individuales de los ciudadanos…”

    Ya están metidos ahi. En algun momento saltará la gente, cacerola en mano o algo similar para decir como en el 2001, BASTA.

    Salus!

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  6. Muy bien explicado Hernán!
    El problema que hoy atraviesa la economía Argentina lo viene arrastrando de décadas por aplicar la misma política monetaria, ya que el peso no sirve como reserva de valor.
    Asique en mi opinión digo, que espero que algún día nuestra moneda nacional actué como reserva de valor, para que se pueda financiar el crecimiento económico y el consumo en nuestro país.

    Sol Lacava.

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  7. Amén Sol. Muchas gracias por tu tiempo empleado en leernos. Te esperamos cuando gustes, para que nos visites y comentes lo que tengas a bien. Un fuerte abrazo,

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  8. De nada Hernán. Si, seguro que vas a seguir teniendo mi punto de vista. Un beso grande.

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