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Argentina en Angola: ¿Pobres que crecen o pobres que se estancan?

 
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Argentina parece haber dado comienzo a una nueva relación comercial, en este caso, con Angola, un país del sur de África. Una comitiva argentina de funcionarios y comerciantes de distintos rubros (en su mayoría PYMES), viajó a Angola con la supuesta intención de crear una unión comercial entre distintos sectores de ambas economías. La versión oficialista sostiene que Argentina ve en Angola un nuevo e incipiente socio comercial con el cual se puede entablar una relación beneficiosa para ambos países, basada en el intercambio de bienes diversos. Parece que Argentina ha embarcado toneladas y toneladas de productos para exhibirlos en una feria comercial que se llevará a cabo en Luanda, la capital angoleña.
La versión opositora refiere que Moreno, el Secretario de Comercio argentino, pretende llevar una comitiva de amigos suyos, empresarios busca renta, para aprovecharse de la suba del consumo angoleño, consecuente del crecimiento que el país ha sostenido en la última década en base a la producción y post-exportación de petróleo, su recurso principal. A su vez, sostienen los opositores, que Moreno va en busca de precios más bajos de petróleo para que el saldo comercial no se le pase de rojo a bordó, debido a las progresivas y obligadas importaciones energéticas argentinas por la falta de una política sectorial concreta, responsable y sustentable.
A partir de la repatriación de YPF, se puede pensar que el gobierno ha puesto su atención en el futuro de la producción de hidrocarburos (le agrego “siendo optimistas” para conformar a algunos). Sin embargo, hasta que la inversión se materialice y se transforme en exploración, producción y refinación de hidrocarburos, nuestro país se ve obligado a seguir importando energía, básicamente gas y petróleo. Vemos entonces una doble dimensión en la naciente relación comercial entre Argentina y Angola: en una primera instancia, es bastante claro que el gobierno no va a buscar amigos nuevos en Luanda, sino que su objetivo principal es conseguir petróleo a mejores precios que en el mercado internacional. ¿Está mal? No, nunca está mal abaratar los costos nacionales. Para que la relación bilateral no se ahogue en un mar teñido de rojo, Argentina ofrece algunos productos de producción nacional para conquistar mercados angoleños y compensar un saldo que probablemente, ni así se compense. ¿Está mal? Nunca está mal apoyar a nuestras PYMES y empresarios para que exporten y ganen mercados.
¿Está todo bien entonces? Bueno, depende. Comprar petróleo en Angola para abastecer un profundo proceso de industrialización, tendría justificación de sobra; más aún si esas importaciones se compensan bilateralmente vendiendo los productos de esa industria en formación. No obstante, parece que en el corto plazo, Argentina no puede profundizar dicho proceso y la importación no atiende a una sobredemanda resultado de un crecimiento de producción sino que apunta a abastecer la base del mercado interno para que pueda seguir funcionando en condiciones normales.
Para Angola, esta relación es lo mismo de siempre. Vende su recurso más preciado aprovechando los altos precios, concentrando las ganancias en unas pocas manos que hasta ahora, en todo el período de crecimiento, no han sabido incentivar el crecimiento de otros sectores de la economía (principalmente el industrial), ni ha derramado renta hacía la mayoría de la población mejorando su calidad de vida: a pesar de una década de crecimiento angoleño, el 70% de la población es pobre y el 65% está desempleada (datos 2011).
Con éste panorama, la realidad de estos países parece acercarse más a pobres que se estancan que a pobres que crecen.
Ojala nos equivoquemos…
 
 
Versão em português   
 
A Argentina parece ter dado começo a uma nova relação comercial, neste caso, com Angola, um país do sul da África. Um conjunto de políticos e empresários de campos diferentes (principalmente MPEs), viajou para Angola, com a suposta intenção de criar uma união comercial entre diferentes setores de ambas as economias. A versão oficial sustenta que a Argentina vê em Angola um novo e incipiente sócio comercial com o qual se pode entabular uma relação benéfica para ambos os países, baseada na troca de diversos bens. Parece que a Argentina tem carregado toneladas e toneladas de produtos para exibi-los numa exposição comercial que vai acontecer em Luanda, a capital angolana.
A versão opositora acha que Moreno, o Secretário do Comércio argentino, pretende levar lá um conjunto de amigos seus, empresários procurando renda, para aproveitar-se da subida do consumo angolense, consequente do crescimento que o país sustentou na última década na base da produção e pós-exportação do petróleo, seu principal recurso. Ao mesmo tempo, sustentam os oponentes do governo que Moreno está afim de achar preços de petróleo mais baixos para que o déficit da conta comercial não cresça pelas progressivas e obrigadas importações energéticas argentinas pela falta duma política setorial concreta, responsável e sustentável.
A partir da repatriação da YPF se pode pensar que o governo pôs sua atenção no futuro da produção de hidrocarbonetos (acrescento “sendo otimistas” para conformar alguns). Contudo, até que o investimento se faça realidade e se transforme em exploração, produção e refinamento de hidrocarbonetos, nosso país vê-se obrigado a continuar importando energia, basicamente gás y petróleo. Vemos, então, uma dimensão dupla na nascente relação comercial entre a Argentina e Angola: primeiramente, fica claro que o governo não vai procurar novos amigos em Luanda, mas seu objetivo principal é conseguir petróleo a preços mais baixos que os do mercado internacional. Isso é mau? Não, nunca está mal baratear os custos nacionais. Para que a relação bilateral não se afogue num mar tingido de vermelho, a Argentina oferece alguns produtos de produção nacional para conquistar mercados angolanos e compensar um saldo que, provavelmente, nem dessa forma seja compensado. E isso é mau? Nunca está mal apoiar nossas MPEs e empresários para que exportem e ganhem mercados.
Tudo certo, então? Bom, depende. Comprar petróleo em Angola para abastecer um profundo processo de industrialização estaria justificado, ainda mais se essas importações se compensam bilateralmente vendendo os produtos dessa industria em formação. Não obstante, parece que a curto prazo, a Argentina não pode aprofundar esse processo e a importação não atende uma sobredemanda que é produto de um crescimento da produção, mas  que visa abastecer a base do mercado interno para que possa continuar funcionando em condições normais.
Para Angola, esta relação é o mesmo de sempre. Vende seu recurso mais prezado aproveitando os altos preços, concentrando o lucro em poucas mãos que, até este momento, em todo o período de crescimento, não soube incentivar o crescimento de outros setores da economia (principalmente, o industrial), nem espalhou a renda para a maioria da população melhorando a sua qualidade de vida: apesar duma década de crescimento angolano, 70% da população é pobre e 65% está desempregada (dados 2011).
Neste panorama, a realidade destes países parece aproximar-se mais dos pobres estagnados que dos pobres que crescem.
Tomara que nos enganemos…
*Colaboración de Silvina Gonzalez en la corrección de la traducción al portugués. 
 
 
 
 
 
 
 

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