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Defendiendo al amo

 

“La embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, sorprendió al canciller británico, William Hague, en un acto público en el que le preguntó si le daría una oportunidad a la paz y se sentaría a negociar sobre la soberanía de las Islas Malvinas.
   – Viendo que Naciones Unidas y la comunidad internacional y un amplio grupo de ganadores del Premio Nobel de la Paz urgieron a ambos países a negociaciones para encontrar una resolución pacífica y permanente, mi pregunta es: ¿Está usted listo para el diálogo?  ¿Daremos una oportunidad a la paz?”, preguntó la embajadora, quien llegó a Londres en marzo. Castro aprovechó así el momento en que Hague aceptaba preguntas del público y lo descolocó por completo.
   Un nervioso Hague, detectando que Castro iba a hacer una larga declaración, la interrumpió varias veces, presionándola para que haga una pregunta antes de interrumpirla con: – Gracias. Es suficiente. Pare, precisó el matutino. Hague dijo entonces: – La autodeterminación de los pueblos es un derecho básico de la población de Falkland Islands (islas Malvinas).
Díario La Nación, 02 de Mayo de 2012, Argentina 

 

 

Medio sorprendido y medio orgulloso de la noticia que vi a la madrugada del miércoles por el noticiero de medianoche, no me llamó demasiado la atención, ver que uno de los temas más hablados en Twitter el día de hoy fuese el HT “Alicia Castro”, nombre de la embajadora argentina en Gran Bretaña. Lo que sí llamó mi atención, fue la dicotomía que se generó a favor y en contra del accionar de la funcionaria argentina en el exterior, la cual recibió un fuerte apoyo por un lado y una fuerte crítica por otro. No hace falta explicar demasiado las corrientes de apoyo a la embajadora, ya que solamente se basaban en mensajes de aprobación y contento, por la constante e insistente presencia argentina en la “linea de fuego”, desde nuestro país y en Inglaterra también. Como se diría en el barrio, “de local sí y de visitante, también”.
   Sin embargo, parece que la discrepancia entre los seres humanos es moneda corriente siempre y se presenta aún dentro de un mismo país, con supuestos intereses convergentes. Bueno, convergentes es una forma muy imberbe e idealista de ver un país, el cual está compuesto por un buen número de personas que no siempre tienen intereses convergentes si no más bien, casi siempre, muy divergentes e individualistas. Hoy, Twitter y este HT (“Alicia Castro”), me hizo afianzar el subtítulo de éste blog, que dice algo así como: “cuando un interés personal se sobreponga al nacional, una parte de la patria está siendo vendida”. Parece que mucha gente en Twitter es fanática y fundamentalista de los protocolos diplomáticos que vaya a saber quién invento (mmm, aunque me parece que se me puede llegar a ocurrir quienes pudieron haberlo inventado). La crítica rondaba en algunas expresiones comunes como “esas no son formas de reclamar las cosas”; “nos han hecho quedar mal ante Inglaterra y el mundo”; “somos impresentables”; “siempre dando la nota en el sistema internacional”; “el mundo no es Argentina, no sirven las prácticas “K” en la esfera global”, etcétera, etcétera.
   En principio (y quienes leen seguido éste blog saben de su desprendimiento partidista e incesante búsqueda de objetividad), parece que algunos argentinos están convencidos que el reclamo por las Islas Malvinas se dio lugar a partir de la era “K”. Lamento desilusionarlos muchachos, pero los libros no muerden y si bien data de fecha anterior, desde la creación de la ONU allá por 1945, nuestro país ha presentado incesantes reclamos formales ante las autoridades de la gobernanza global de turno, reclamando por la soberanía de nuestras islas usurpadas y colonizadas brutal e ilegalmente por una potencia colonial agresiva por naturaleza (véase, Gran Bretaña).
   Sin embargo, quizás se puede entender que asociar a Alicia Castro con la era “K”, se refiere a las formas que según estos críticos, vendrían a ser algo así como “Morenezcas o Morenistas”, refiriendose al Secretario de Comercio Exterior. Imagino que estos twitteros -dedicados analistas del sistema internacional-, se vieron avergonzados como argentinos por las interrupciones y “desubicaciones” de la embajadora argentina ante la honorable y coloquial exposición acerca de “Derechos Humanos” (uhf, vaya que metáfora) que se encontraba dando el Canciller inglés. Parece que esta gente está decidida en defender las prácticas protocolares de la antigua diplomacia, esa que inventaron algunos países colonizadores, como Gran Bretaña y que siguen defendiendo aún al año 2012, teniendo derecho a veto en la Asamblea General de la ONU y negándose a cumplir reiteradas veces con las resoluciones que instan a ambos países (Argentina e Inglaterra) a sentarse a negociar la soberanía de las Islas en litigio. La sonrisa socarrona del canciller británico muestra la prepotencia del sistema internacional vigente. Tristemente, así es el sistema en la actualidad: se sintetiza con la sonrisa de un británico sin argumentos, ante una pregunta a la cual le sobra de los mismos.
   Califican de “anti-diplómatica” a Alicia Castro. La califican así los mismos que abogan por la diplomacia inglesa, que con sonrisas se adueña de lo ajeno sin rendir cuentas a nadie más que a sus propios intereses. Los conquistados ideológicamente dicen que Alicia Castro “nos hizo quedar mal con el mundo”. Pero en verdad es La Organización de Naciones Unidas que nos ridiculiza ante el globo, de la mano de las antiguas potencias coloniales y actuales “países centrales”,  no haciendo cumplir sus propias resoluciones. Sucede que todavía en nuestro país, yacen muchos seducidos por la diplomacia inglesa; vanaglorian sus usos y costumbres; los mismos usos y costumbres con los que se quedaron con nuestras islas. “Esos que se ‘averguenzan’ de la forma en que Alicia Castro habla de Malvinas son quienes preferirian ser directamente una colonia” (SIC @vicanozca vía Twitter). Los medios británicos tildaron de “decepcionante” al accionar protocolar de nuestra embajadora en Gran Bretaña. La cuña subordinada ideológicamente acá lo repite, defendiendo los intereses ingleses y no los nacionales. Dicen que somos “impresentables” para el resto del mundo…
   Para éste blog, impresentables son esos argentinos que se asumen a sí mismos como colonos pasados ya 12 años del Siglo XXI.
“Ser vendepatria, es un derecho adquirido y hay que respetar a quienes opten por hacerlo valer”.
 Hernán López, contemporáneo. 
 

3 Comentarios en Defendiendo al amo

  1. Conocí a a Alicia Castro en 2002 cuando le plantó una bandera de Estados Unidos en el estrado a Camaño, otrora presidente de la legislatura, al grito de “Si el Congreso se va a limitar a ser la escribanía del FMI (…) sugiero que los responsables sean honestos y arríen la Bandera Nacional y procedan a seguir legislando bajo esta bandera”. La banco desde entonces. Al menos ha sido consecuente a lo largo de estos años. Abrazo!

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  2. Que buen dato me tirás, porque la verdad lo desconocía. Parece que depende el tiempo histórico, los nacionalistas no tienen prensa.

    Gracias por seguirnos, como siempre. Un abrazo

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  3. Manuel Murphy // 10 mayo, 2012 en 18:39 // Responder

    Fue muy interesante la intervencion de la embajadora Castro, ya que fue acertada en dos niveles distintos.
    A nivel protocolar, porque hablo cuando se le dio la palabra, y porque su comentario-pregunta tenia que ver con el tema de derechos humanos, al intentar inglaterra presentarse como un pais cumplidor de la ley y con valores, para asi juzgar a otros paises.
    Castro le recordo al ingles que hay temas en los que el reino unido no sigue sus propias palabras….
    A un nivel mas profundo, Castro uso habilmente el encuentro para confrontar a un pais que de otra manera no se presta al dialogo y asi lo puso en un aprieto. En criollo, a eso le decimos una avivada.
    El problema surge, internamente, con aquellos para los cuales no hay cosa que hagan sus adversarios que pueda estar bien.
    Y externamente con aquellos para los cuales el estado natural de las cosas no implica que una republica bananera del tercer mundo esta a la altura de los grandes jugadores, y por ende, es un desacato que uno de los “chiquitos” se mande una avivada, actue con astucia. A los ingleses les duele que se les este ganando en un terreno en que antes ellos eran supremos.
    Para ellos, nosotros no podemos hacer ese reclamo, no porque sea en contra del protocolo sino porque deberiamos agachar la cabeza y resignarnos a nuestro destino de obejas.
    Y, por supuesto, mucha de la fauna local se hace eco de sus palabras y pensamientos, ya sea por devocion hacia la “civilizacion” o por intereses de reemplazar al actual protagonista por ellos mismos…
    Y respecto a la frase “esas no son formas de reclamar las cosas” agrego: las cosas se reclamaron como corresponden y no nos hicieron caso, asi que… por que no asi?
    Me encanta, porque los que agitan esa frase son los mismos que despues agitan (para dar un ejemplo) en sus lineas la justicia por la mano propia cuando la justicia formal no funca correctamente… Esos tipos vienen a hablar sobre protocolos? Cuac…

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