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La prole, el salario, aumentos e inflación

 

Hoy vino un delegado gremial a mi oficina, uno del gremio que se sienta a la mesa redonda “a entablar paritarias” con el empleador, en mi caso, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, o para simplificar más aún, el Estado. Cuando el Estado juega al empleador, se parece en muchos aspectos al burgués privado aunque en otros no. El Estado argentino es bastante menos regulador y le gusta mucho el temita de “y bueh, si no quieren laburar, es problema de ellos”. No mide las llamadas por minuto ni la productividad marginal de sus empleados porque supongo no tiene las herramientas o debe creer que esas son cosas “de cipayo hostigador vende humo”. El burgués, por el contrario, suele ser una suerte de pulpo controlador, que utiliza la tecnología cual tentáculos para controlar todo movimiento que circunde fuera de la productividad esperada. Si uno no cumple con la productividad promedio, entonces pierde el bono, o los Tickets Canasta o el premio al mejor empleado del mes o vaya saber cuánto cuento inventado por el pudiente para largar $100 más a lo acordado de básico.
   No obstante, el Estado y el sector privado tienen algo en común: yo lo llamo “desfasaje neuronal”. Ésto viene a ser algo así como un “ACV espontáneo” que les da a los empleadores a la hora de negociar la suba de salarios, porque olvidan por completo el contexto nacional. Por si alguna vez sufrieron de éste mal súbito que puede afectar a casi cualquier mortal, les cuento un poco cómo estamos: La Argentina, un país con crecimientos records en su Producto Bruto Interno, lidera los rankings de países en alza (en alza de crecimiento y en alza de inflación). ¿Qué significa ésto? Bueno, básicamente que algunos sectores (mayormente los ligados a las exportaciones y el Estado en sí), se benefician de las rentas producto del comercio internacional. Los exportadores se guardan una parte de esas jugosas ganancias en las cajas de sus Hilux y otra parte debajo del granero (en un pozo que hacen entre todos los pequeños productores -pico y pala al hombro-) y el Estado, redistribuye las ganancias que obtiene gracias a las políticas que retienen una parte de la cuantiosa renta. ¿Qué hace el Estado con esa ganancia? Principalmente incentivar el consumo para reactivar el empleo y la actividad económica en general para recuperar al país de la recesión que sufrió en 2001. ¿Está mal? Bueno, en principio no lo estuvo, porque efectivamente reactivó la actividad económica y redujo el desempleo. Sostener ese mismo modelo ya casi por 10 años, empieza a hacer un poco de ruido molesto.
   Pero no nos vayamos por las ramas, simplifiquemos el contexto: crecimiento económico, incentivos al consumo, subvenciones al transporte y a los servicios básicos, política monetaria expansiva…. mmmm… creo que me falta algo que es consecuencia de todo eso…. ehh…. ¡Rayos Batman! ¡Es el monstruo de la inflación! La inflación es la suba de todos los precios, una corrida de los valores de los bienes que carcome el poder adquisitivo, por sobre todo del pobre miserable. ¡Pero atención! Porque el proletariado encontró la solución histórica a semejante catástrofe: las paritarias, dónde por medio de sus delegados gremiales reclama y coordina la suba de los salarios para recuperar poder adquisitivo.
   Uhf… ¿demasiada economía, no? Bueno, pero creo que todos lo entendimos. Si hacemos una cuenta clara y rápida diríamos “Si en argentina se proyecta una inflación del 23% para este año, el aumento salarial tiene que ser igual o mayor que dicho porcentaje”. Bueno, que fácil es hacer política económica en un blog.
   Sucede que la realidad es algo distinta: hoy me enteré que el aumento para los municipales de la ciudad de Buenos Aires será del 18%… en 2 cómodas cuotas, es decir, que cobraremos una parte en Mayo y otra en Agosto. Uff… ¿Agosto? ¿No falta un poco mucho? Tengo al monstruo de la inflación babeándome la nuca y vos me das $250 más en Agosto. Suena algo enredado che la cuenta salarial.
   Pero… hay otro tema más profundo. Si los sueldos suben al mismo nivel que la inflación o peor aún, en un nivel mayor, se seguirá incentivando al consumo, entonces la política monetaria tenderá a expandirse más y la inflación puede crecer y entonces el poder adquisitivo que ganas el lunes podés perderlo el martes y ¡Basta por favor, me duele la cabeza!
   Esto es una sentencia ya dada. Es un hombre que ya sabe que morirá en poco tiempo. Es la larva que sabe será mariposa. La mujer que sabe será engañada. La víctima que presiente que llega su hora bajo la pendiente del filo de la cuchilla. El salario es el collar de ahorque de la prole y no hay aumento salarial que valga si el contexto es inflacionario al 23%. ¿Soluciones? Empezar a mirar segundas y terceras marcas es un buen primer paso. Alquilar algo aún más chiquito es el segundo. ¿Auto? ¿Para que? La SUBE anda bárbaro…

“No pinta el que tiene ganas, sino el que sabe pintar…”

Martín Fierro – José Hernandez

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