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Muchas clases sociales, una religión, varios negocios…

El ser humano es un ser con mucho miedo. Ha superado la torpeza, el comportamiento nómade y la incivilización (bueno, relativamente); pero no pudo superar su miedo. El hombre es un ser esclavo de muchos miedos particulares, pero de uno en general, común denominador de la raza humana, que tiene nombre y apellido: la muerte. El ser humano le teme tanto a la muerte (temor que surge de la incapacidad del comprender), que fue y es capaz, de construir aquella respuesta (por más osada e inconcisa que fuese), que le permita vivir su presente sin tener que preocuparse tanto por el fin de su futuro. Por eso, una de las mejores invenciones de la historia de la humanidad ha sido la religión. La religión ha comenzado como un cuento escrito por vaya a saber quién y llegado a ser una forma de vida para mucha gente a lo largo del tiempo. Éste no es un blog pro o anti religioso, ni se acerca a discutir esas cuestiones. Pero si algo podemos decir de la religión, es que es sin dudas un fenómeno que ayuda a los hombres a mantenerse por un camino adornado de moral por un lado, y es también un shopping de fe por el otro. La religión no está exenta del sistema monetario ni del capitalismo ni de la producción, aunque si de los impuestos (…). Las distintas iglesias (instituciones de Dios, cual fuese la forma y nombre a la que quieran adaptarlo), son parte de la demanda agregada y la actividad económica, porque construyen sus templos, emplean trabajadores, pagan sueldos, reciben renta, etc, etc, etc. Las instituciones religiosas están tan ligadas al mundo capitalista como el simple mortal, con la única diferencia que no deben pagar al Estado por su participación en la oferta y la demanda.
La iglesia dicese ser de los humildes y colabora formando comedores y donando por medio de misiones, ropa usada y otros bienes a las comunidades más necesitadas. Políticamente, en cambio, ha estado históricamente del lado oligarca, conservador y vendepatria. Sin embargo, la religión es para todos y no hace distinción por clase social ni por poder adquisitivo, todos están invitados a la casa del Señor. No obstante, el burguesito, obsesivo, paranoico e insaciable, encuentra todo segundo que acontece para captar renta. Es así que además de las historias que la iglesia ya inventa, el burguesito inventa otras paralelas que dejan una moraleja nula, pero una renta cuantiosa. Es así que los hombres inventan festividades como las pascuas, la navidad, los reyes magos y todo eso. Éstas festividades son benditas en su afán de unir a las familias en tiempos tan individualistas por no decir separatistas y son hijas del diablo cuando se simbolizan por medio del capital. Entonces uno no entiende qué tiene que ver un huevo de chocolate con la resurrección de Cristo ni una rosca coqueta de la mejor confitería de Banfield Este con la crucifixión de Jesús. Misterios de la contemporaneidad…
Cierto es que todas las clases sociales liman sus diferencias bajo el cielo de la religión, que es una suerte de fuerza metafísica que se infiltra en el inconciente humano reuniendo a la gente en torno a un huevo de chocolate. Y los negocios del burgués afloran porque produce mucho y vende todo y entonces amplía el capital en base a la festividad. Mientras la prole busca segundas marcas porque no puede pagar el Kinder XXL con Sorpresa Super Gigante, el burgués está montando un negocio para captar renta en ese mercado alternativo. Yo no sé lo que es Dios ni tampoco entiendo bien todo eso de dogmas, fe, misterios, revelaciones y resurrección. Pero si sé que el mundo del cielo toma forma en la tierra, toma forma de negocio tras negocio y eso me desanima un poco. Gran evolución ha sido que una historia inventada para escaparle a la muerte se haya convertido en un pilón de renta para muchos pocos.
Repito, yo no sé bien lo que es Dios, pero creo saber todo aquello que no es. Y cuando veo venta de estampitas, de productos religiosos y negocios paralelos a las festividades religiosas, me pregunto por qué la iglesia fue histórico-politicamente socia del imperialismo, el libre comercio a ultranza y el espíritu animal cipayo. Para pensar…

2 Comentarios en Muchas clases sociales, una religión, varios negocios…

  1. Bueno, si alguien se siente satisfecho creyendo en paraísos, dioses y la mar en coche, allá el. Lo importante es que las creencias personales no terminen condicionando su libertad o la de terceros. Hay un micro que recorre las calles londinenses con la publicidad “There's probably no God. Now stop worrying and enjoy your life”. Una joyita.

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  2. Hay que implementar esa marquesina en los bondi que salen de Retiro, jaja.

    Gracias por el tiempo de lectura! Un abrazo grande.

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