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El capitalismo y la burguesía: una dulce y rentable historia de amor -parte 1-

   La burguesía y el capitalismo son los protagonistas inseparables de una historia de amor que nos atormenta aún en nuestros días. El vulgo proletario hace las veces de turba amontonada a la salida de la iglesia, tirando arroz sobre los novios -que felices y triunfantes- celebran su unión eterna. Y es que una vez el capitalismo conoció al burgués o el burgués al capitalismo (al fin y al cabo da igual) y ambos se perpetuaron en la cima de la escala economico-social por siempre. Nuestros enamorados se conocieron allá por el S. XVIII, cuando el capitalismo atrapó con sus pinzas (como en las maquinitas de sacar muñecos) a muchos artesanos y los agrupó en un taller de producción financiado por un comerciante burgués. El en ese entonces pseudo Cipayo, les daba herramientas para trabajar y producía en serie pagándoles un salario. Pero hete aquí, que la tecnología les jugaría una mala pasada a estos ciervos talleristas al llegar el hada madrina capitalista: la Revolución Industrial. Este fenómeno sin precedentes, sería el comienzo de la explotación del pudiente al pordiosero que sigue vigente hasta el día de hoy. Las máquinas de producción en serie convirtieron al artesano en obrerito, es decir, lo transformaron en un apéndice, una parte más de la máquina. La producción creció mucho, casi tanto diría como la sonrisa del burgués. Fue ahí donde se flecharon, el burgués y el capitalismo, bajo un mar de amor y renta, cruzaron sus miradas al mismo tiempo que explotaban y explotaban al asalariado, quien sólo percibía una pequeñicima parte de las jugosas ganancias. Pero claro, toda relación amorosa tiene sus crisis y la primera se dio cuando nuestros tórtolos se dieron cuenta que al pagarle tan poquito a los obreros, no muchos podrían comprar los tantos productos que ofrecía la industria burguesa; para peor, esa prole tan despreciada, era mayoría en lo que hacía -y todavìa hoy hace- al total de la población. El burgués estaba triste y cabizbajo, pero afortunadamente, su mente se iluminó y bosquejó un nuevo, noble y grandioso plan: saldría a vender sus productos a otros países… !Sembrando la semilla capitalista por doquier! Algunos osados llamaron a esta empresa “evangelización”, otros “difusión de la moral, unos cuantos “colonialismo” y yo… “violación transnacional”. ¿Por qué? Porque vamos a pasar  a contar brevemente como sucedió. El capitalismo sería algo así como Batman, o sea que tenía un fiel acompañante en su hazaña de hacer penetrar sus productos en todo el mundo, su Robin fue la doctrina del liberalismo económico. El liberalismo fue una ideología que penetró desde los países industrializados (especialmente Gran Bretaña) hacía todo el planeta. Como Gran Bretaña era una potencia mundial tanto económica como politicamente, una ideología que de allí provenía, no podía ser menos que tomada en cuenta por los demás aspirantes a la buena vida. Entonces el liberalismo que publicitaba recomendaciones como “el libre comercio” y “la no intervención estatal en la economía”, hacía de los mercados grandes construcciones con puertas giratorias, para que entren y salgan los productos comerciados internacionalmente sin aranceles ni protecciones algunas. Todos los países debían comerciar libremente entre sí y dejar entrar los productos extranjeros a su patria dando larga vida a las importaciones y a la competencia de libre mercado. Todo esto, por supuesto, sucedìa en teoría, ya que la realidad era algo distinto. Los países industrializados no dejaron entrar todos los productos del resto del mundo sino que protegieron grandes sectores de sus mercados para que no dejen nunca de ser competitivos.
   Gracias a esta nueva invensión del burgués, su caja de ahorro comenzó a engrosarse cada vez más, pero ahora no sólo a cuestas del asalariado de su país, sino también del resto del mundo.
Pero claro… hay algo que todavía no cierra. Tomemos el caso de nuestro país como ejemplo: ¿Cómo los argentinos no nos dimos cuenta de ésta inequitativa situación? ¿No nos dimos cuenta? ¿O en realidad lo sabíamos pero algunos creímos que no era tan inequitativa para ciertos intereses personales? Para explicar cómo compramos ésto en nuestro país, debemos conocer a un nuevo personaje de la historia: el oligarca vendepatria.

2 Comentarios en El capitalismo y la burguesía: una dulce y rentable historia de amor -parte 1-

  1. Excelente!

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  2. Muchas gracias por el tiempo de lectura. Un fuerte abrazo proletario.

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